Tras medio siglo de frustración, Bolivia avanza hacia la consolidación de su industria del hierro con el inicio del proyecto constructivo de la Planta Siderúrgica del Mutún, inaugurado recientemente por el presidente, Evo Morales.

‘Vamos a construir proyectos históricos que demuestran la modificación drástica del concepto de explotación y desarrollo de la cadena productiva’, aseguró en declaraciones a la prensa el ministro de Minería, César Navarro, al comentar la importancia de la obra, cuya construcción comenzó oficialmente el 29 de enero.

El titular afirmó que esta zona del municipio de Puerto Suárez acumula cerca de 50 años de frustraciones permanentes con demandas históricas de sus autoridades cívicas, vecinales y sociales, sin que este territorio con una de las mayores reservas de mineral, estimada en 40 mil millones de toneladas, recibiera una importancia sustantiva.

‘La colonia, la República, el capitalismo de Estado y el neoliberalismo se caracterizaron por extraer el mineral, concentrarlo y exportarlo, es prácticamente lo que heredamos de la minería tradicional en nuestro país’, explicó el funcionario gubernamental.

Por el contrario, según explicó, lo que el primer presidente indígena instruyó es desarrollar el ciclo de la cadena productiva, factor que representa un salto cualitativo.

Navarro recordó que el último ensayo del neoliberalismo fue una empresa boliviana-brasileña, que iba a utilizar carbón vegetal, extraer la concentración, luego la peletización y exportar en bruto a la siderurgia del gigante suramericano o a China, ‘con la vieja lógica de la pobreza’.

Significó que como parte del proceso de cambios que encabeza Morales, los recursos naturales son para el desarrollo de los bolivianos y bolivianas, el avance del país, y ese es el concepto que prevalece en Mutún.

UN FACTOR DE DESARROLLO

En declaraciones a Prensa Latina, Navarro reiteró que Mutún se convertirá, sobre todo, en un factor de desarrollo en una provincia cercana a Brasil.

Comentó que el proyecto, valorado en 546,1 millones de dólares, propiciará un gran movimiento urbano de tres municipios de esa provincia hacia todo el país, y al mismo tiempo tendrá un impacto significativo en la calificación de los recursos humanos de esa zona, una implicación tecnológica.

‘El efecto va a ser múltiple, nos va a permitir tener una valoración diametralmente diferente no solo en la fase productiva y comercializadora -razonó el ministro-, sino también en el dinamismo económico y de desarrollo que va a otorgar a la región porteña y fundamentalmente al desarrollo de la construcción en el país’.

De acuerdo con el titular, en la actualidad Bolivia destina 450 millones de dólares anuales a la importación de laminados para cubrir el amplio mercado de construcción del país.

Sin embargo, ‘una vez concluida la planta, se proyecta cubrir el 50 por ciento de la demanda nacional de acero, y eso significará un ahorro de más de 200 millones de dólares para el Estado’, indicó.

Subrayó el jefe de cartera que el 15 por ciento del importe de la inversión será financiado con recursos del Tesoro General de la Nación y el otro 85 provendrá de un crédito del Eximbank, de China.

Entre las principales características del proyecto resalta su capacidad de producción de 194 mil toneladas métricas al año en la primera etapa, en una segunda aportará unas 450 mil, que cubrirán el mercado interno y de exportación, al margen de los mil 500 empleos directos y tres mil indirectos que su implementación aportará.

Durante la inauguración de la obra, el líder del Movimiento al Socialismo explicó que la fábrica utilizará tecnología limpia amigable con el medio ambiente y la Madre Tierra mediante el empleo de gas natural en lugar de carbón.

Según el estadista, el complejo incluirá una planta de concentración, dique de colas, área de peletización, otra de aceración compuesta por hornos de fusión, refinación, máquinas de colada continua y de laminación.

De acuerdo con el contrato, la empresa china Sinosteel tiene el compromiso de ejecutar en 42 meses desde el diseño final hasta la entrega de la obra con puesta en marcha y operación durante un año, en el cual el personal boliviano complementará en la práctica su adiestramiento en fábricas de China y México.

Navarro, por su parte, reiteró a esta agencia de noticias el impacto económico y cultural de este proyecto y su significación para los 19 mil 829 habitantes de Puerto Suárez.

‘En 2019 vamos a hacer la convocatoria y la selección de los profesionales -anunció el titular-, esa definición la tendremos este año, para en 2020 enviarlos a la especialización, porque a mediados de 2021 tienen que tener ya la experiencia a partir de su presencia física en plantas siderúrgicas’.

Según Navarro, entre julio de 2021 y julio de 2022 esos profesionales asumirán la dirección del proceso productivo desde la explotación hasta la comercialización.

‘Debemos sentirnos orgullosos de que un recurso natural nacional por primera vez permitirá el desarrollo de la industria boliviana bajo la administración directa de nuestros profesionales’, agregó el máximo responsable de la minería en el país andino amazónico.

Como segundo elemento importante sostuvo que va a ser administrada y desarrollada por los profesionales bolivianos con mucha fuerza, y el tercer factor es el impacto que va a tener en la economía nacional.

Navarro insistió en que más allá de la parte productiva, este proyecto generará un gran desarrollo de conocimientos en la calificación y especialización de los técnicos bolivianos.

La Asamblea Legislativa sancionó el 13 de marzo de 2018 una ley que respalda el convenio de crédito preferencial para llevar adelante la obra que abrirá la era de la industrialización del hierro en Bolivia.

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