La oposición política en el legislativo pierde terreno en el tema de la creación de la Guardia Nacional mexicana, al quedarse hoy sin el respaldo de sus gobernadores y de la iniciativa privada.

Aunque con determinados matices respecto a los criterios del gobierno, esos dos importantísimos sectores están de acuerdo con el plan que defiende el presidente Andrés Manuel López Obrador de no convertir la Guardia Nacional en una policía federal inoperante que ya fracasó en la batalla por la pacificación del país.

El mandatario propone la inclusión de un artículo transitivo en las reformas que deben hacerse a la Constitución para poder crear la Guardia Nacional, el cual permite que el nuevo cuerpo armado esté dirigido no más de cinco años por el ejército, la marina y la policía federal hasta que la institución creada se consolide.

Para esto último se calcula ese lapso a partir de ahora, en el transcurso del cual los elementos militares que la integren irán siendo sustituidos por 50 mil reclutas jóvenes. Terminado ese período, los soldados regresarán a los cuarteles y las tareas de policía militar quedarán en manos del nuevo cuerpo.

La oposición considera que eso es militarizar el país y es un incumplimiento de los compromisos asumidos por el mandatario en su campaña electoral de que los uniformados regresarían a los cuarteles. En consecuencia, plantean una dirección civil de la guardia, algo muy parecido de lo que existe actualmente con la policía federal.

Esa posición ha abierto una contradicción en los partidos que adversan al gobierno pues mientras sus dirigentes se oponen al mando militar, los gobernadores y afiliados a la iniciativa privada se adhieren al oficialismo simplemente porque son ellos quienes chocan directamente con los generadores de violencia.

Esas razones las dejó establecidas muy claramente el gobernador de Coahuila Miguel Riquelme a declarar que no les importa que el mando sea militar; hay problemas de seguridad en el estado y se deben atender, por eso es importante ‘tener la presencia del Ejército y la Marina para atender la principal preocupación de los ciudadanos, que es la seguridad’,

Alfredo del Mazo, gobernador del Estado de México, otro que registra mucha violencia, indicó algo parecido en un comunicado en el que apoya la posición del gobierno, al igual que hizo Cuauhtémoc Blanco, mandatario de Morelos, también ratificó su respaldo al proyecto del presidente.

De esa forma, López Obrador ha conseguido el apoyo de los gobernadores de las 32 entidades del país y del influyente sector de la iniciativa privada que incluye a todos los empresarios e inversionistas de las diferentes ramas de la economía nacional, y han dejado aisladas a las cúpulas de los partidos en las dos cámaras del congreso.

El dictamen para la creación de la Guardia Nacional, que ya tuvo su primera lectura en el Senado con miras a que sea votada en la sesión de mañana jueves, también recibió el visto bueno del presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Gabriel Covarrubias, quien expresó que ‘si la Guardia Nacional propuesta es a favor de detener la ola de inseguridad que aqueja a todo el país, es bienvenida’.

Con sus contrastes, la Confederación Patronal de la República Mexicana también expresó su apoyo a la creación de la Guardia por boca de Gustavo de Hoyos Walther, líder del sindicato.

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