La defensa de Venezuela es también la causa por hacer prevalecer los principios de la Carta de ONU, coinciden hoy los Estados que se oponen a la amenaza de intervención estadounidense contra esa nación latinoamericana.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la organización multilateral se creó con la premisa de evitar el desarrollo de nuevas confrontaciones, para que los países se sentaran a dialogar e intentararn resolver sus diferencias por la vía del multilateralismo.

Paradójicamente, algunos emplean a Naciones Unidas como el escenario para justificar el impulso de confrotaciones, muchas veces bajo el pretexto de una ‘intervención humanitaria’.

Iraq, Somalia, Libia, Siria y Yemen figuran en la lista de países que han sufrido las nefastas consecuencias de esas intervenciones.

La semana pasada, el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, estuvo en la sede la ONU para alertar a la comunidad internacional sobre proyectos injerencistas contra su país promovidos por Washington y sus aliados, bajo la cortina de humo de la asistencia humanitaria.

También comenzó a concretar iniciativas para estrechar una colaboración con Naciones Unidas que permita llevar al pueblo venezolano los alimentos y las medicinas que las sanciones y bloqueos estadounidenses impiden conseguir con normalidad.

Arreaza regresa este viernes a la ONU para reunirse con el secretario general, António Guterres, justo un día después de que el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, solicitara un encuentro con el máximo representante de la organización multilateral.

Por supuesto, se discutió sobre Venezuela, justo en un momento en que aumentan las tensiones en su frontera con Colombia debido a las intenciones de Estados Unidos de imponer la entrada a la nación bolivariana de un cargamento supuestamente humanitario.

La Cruz Roja Internacional decidió mantenerse al margen de esta entrega y la ONU llamó a despolitizar la ayuda humanitaria, y recordó que esas acciones deben llevarse a cabo de acuerdo con principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia.

Desde principios de mes comenzaron a llegar a la ciudad colombiana de Cúcuta -limítrofe con Venezuela- y a otros puntos, aviones de la Fuerza Aérea estadounidense con la llamada asistencia que se pretende introducir en el país vecino mediante la presión y la fuerza.

Pese a las provocaciones y las amenazas de la administración de Donald Trump, el Gobierno de Caracas recurre a la ONU y a sus Estados porque confía en el multilateralismo y aboga por el diálogo para resolver las controversias, recalcó Arreaza.

Sobre la actual amenaza de una agresión militar contra Venezuela han alertado de manera reiterada Estados miembros de Naciones Unidas como Rusia, China, Siria, Nicaragua, Bolivia, Cuba y países del Caribe, entre otros.

Por ello, llaman a defender los principios de la Carta de la ONU y a oponerse a la injerencia e intervención que representaría un peligro para toda la región de América Latina y el Caribe.

Bajo el pretexto de la ‘ayuda humanitaria’ y la ‘responsabilidad de proteger’, Estados Unidos y sus aliados preparan una intervención en Venezuela, como lo evidencian los vuelos militares en el Caribe y la tensión en las zonas fronterizas.

Mientras tanto, Canadá, Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Ecuador, 19 países de la Unión Europea, Ucrania, Macedonia, Australia, Israel y Japón le siguen el juego a Washington y reconocen a Juan Guaidó, titular de un parlamento en desacato quien se autoproclamó presidente ‘encargado’ de Venezuela.

Pero la ONU es una organización conformada por 193 Estados miembros y su carta fundacional defiende la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de cualquier Estado, y se opone además a la amenaza o al uso de las fuerzas en las relaciones internacionales.

Asuntos que ahora están en juego en Venezuela, ante la injerencia de Estados Unidos en ese país y sus presiones para justificar una intervención en un país soberano.

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