La ministra de Exteriores australiana, Marise Payne, expresó el «total rechazo» de Canberra a la pena de muerte en relación con la posible extradición del fundador de WikiLeaks.

La ministra de Exteriores australiana, Marise Payne, expresó el "total rechazo" de Canberra a la pena de muerte en relación con la posible extradición del fundador de WikiLeaks.

La canciller subrayó que Australia «está completamente en contra de la pena de muerte». «Es una posición bipartidista y que hemos estado defendiendo», agregó.

El australiano Julian Assange, fundador de WikiLeaks, fue despojado el 11 de abril del asilo que le proporcionaba la embajada de Ecuador en el Reino Unido, detenido por la policía británica y condenado por incumplir una orden de arresto de 2012.

La detención de Assange se hizo también «en el nombre de las autoridades de Estados Unidos» que presentaron una solicitud de extradición para juzgar al ciberactivista australiano por la presunta comisión de delitos de intrusión informática.

El Departamento de Justicia de EEUU sostuvo en su imputación que los cargos que deberá enfrentar Assange conllevan una pena máxima de cinco años de prisión.

Assange se refugió en la sede diplomática ecuatoriana en junio de 2012 tras perder todas las apelaciones contra la extradición que el Reino Unido se aprestaba a cumplir, accediendo al pedido de la fiscalía sueca que lo requería para juzgarlo por presuntos delitos sexuales.

El ciberactivista rechazaba su extradición alegando que Suecia lo entregaría a EEUU, donde podía enfrentar la pena capital por haber publicado miles de documentos filtrados que eran secreto de Estado.

Los cargos contra Assange en Suecia prescribieron en 2017, pero el Reino Unido se negó a levantarle la orden de arresto, que la policía británica hizo efectiva el 11 de abril.

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