El desarrollo de la educación en Bolivia constituye hoy uno de los logros del Gobierno del presidente Evo Morales, quien desde el inicio de su gestión ofrece una atención priorizada a esta área.

En entrevista para Prensa Latina, el ministro de Educación, Roberto Aguilar, destacó la decisión del líder boliviano de apuntalar el tema educativo como primera prioridad financiera del Estado.

La autoridad recordó que en 2005 el presupuesto destinado a la educación era de tres mil 500 millones de bolivianos (unos 500 mil dólares), mientras en la actualidad la cifra ascendió a 23 mil millones de bolivianos (más de tres millones 300 mil dólares).

Esto ha posibilitado infraestructura, equipamiento, la contratación de docentes y su superación profesional, entre otras condiciones que permiten generar un espacio digno para la enseñanza, con una tendencia a la calidad en la formación de las nuevas generaciones.

Entre los avances históricos en este sector, Aguilar recordó la declaración de Bolivia como Territorio Libre de Analfabetismo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, el 20 de diciembre de 2008.

‘Primera victoria educativa’ en el país, puntualizó el ministro, mientras destacó la colaboración incondicional de Cuba y Venezuela para que todos los bolivianos aprendieran a leer y escribir.

Aguilar resaltó las figuras del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y del comandante de la Revolución Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, quienes apoyaron al presidente boliviano para que esta nación sudamericana estuviera entre los países libres de analfabetismo.

El titular de Educación se refirió al tema de la infraestructura, con los cerca de cinco mil nuevos centros educativos construidos en todo el territorio nacional, mediante el programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, para generar condiciones dignas de estudio.

Asimismo, aludió al impulso de la formación técnica vinculada al trabajo y a la preparación científica, para garantizar la liberación tecnológica de este país.

En ese sentido, el presidente Evo Morales, aseguró recientemente ante la prensa que se necesitan científicos para la liberación tecnológica, pues Bolivia consiguió su independencia política, económica y social, pero le falta la tecnológica.

Por otro lado, el ministro de Educación, Roberto Aguilar, se refirió a la educación indígena, en su opinión ‘una deuda social del Estado desde el punto de vista histórico’.

Según informó a esta agencia de noticias, en el sistema educativo se cuenta con un currículo base, el cual incluye materias como matemáticas, física, química; pero el Gobierno defiende también el currículo regionalizado, que se complementa con los intereses del pueblo indígena.

De acuerdo a los territorios y a las características propias de cada pueblo, este currículo regionalizado impulsa que las nuevas generaciones aprendan y profundicen sus conocimientos en aspectos como la cultura, lengua, creencias y cosmovisión de las comunidades originarias, incluido elementos de desarrollo científico.

Con ese fin, se fortalecen en esta nación del altiplano los Institutos de Lengua y Cultura de cada pueblo, entidades encargadas de mantener ese legado patrimonial, además de determinar como debe escribirse, pronunciarse, las características fonéticas y de sintaxis de esos idiomas ancestrales.

‘Por más de 500 años se han intentado desaparecer estas lenguas, pero han sobrevivido y ahora se tienen que fortalecer’, enfatizó el ministro.

De ahí la importancia de la labor que en la actualidad se realiza con los más pequeños, a quienes madres y padres tienen la responsabilidad de enseñarles el bilingüismo.

En Bolivia, tras la llegada de Evo Morales a la presidencia en 2006, el primer mandatario indígena en este país impulsó normas, proyectos y planes en beneficio de los pueblos originarios, y por ende de su idioma.

El Estado boliviano reconoce 36 nacionalidades e igual número de lenguas indígenas originarias, para los cuales la Constitución Política del Estado Plurinacional establece igualdad de derechos y respeto a sus tradiciones, costumbres y autonomía.

Este 2019, la Unesco lo proclamó oficialmente como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas para sensibilizar a la sociedad sobre los riesgos de perder ese patrimonio, e insistir en su importancia para la cultura, las tradiciones e identidad, y como reflejo de la vivencia de los pueblos.

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