Naciones Unidas describió el incremento de acciones armadas como la «lucha más intensa» desde que comenzó la escalada militar en el país africano. Además, condenó directamente el bombardeo con cohetes al barrio de Abu Salim y los distritos de Algrarat y Salahuddin en la capital de Libia, Trípoli.

Los ataques se produjeron en medio de enfrentamientos dirigidos por el comandante Jalifa Hafter, quien una campaña militar para capturar Trípoli, donde se encuentra el gobierno reconocido por la ONU, para consolidar el poder en todo el país.

“Trípoli fue testigo de los combates más intensos desde el estallido de los enfrentamientos con el lanzamiento indiscriminado de cohetes contra un barrio de alta densidad poblacional en la capital libia», dijo Stephane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Dujarric, además, hizo eco de los informes que aseguran que por lo menos hay cinco civiles muertos tras los enfrentamientos. De igual manera, mencionó los comentarios del representante especial del secretario general de la ONU en Libia, Ghassan Salame, quien condenó los ataques con «los términos más enérgicos».

«En las últimas 24 horas, hemos visto el mayor aumento de desplazamiento de civiles en un solo día, con más de 4.500 desplazados», aseguró el portavoz. En total ha habido 25.000 desplazados por causa del escalamiento del conflicto.

Asimismo, recordó que la responsabilidad penal por cualquier acción que pueda constituir un crimen de guerra corresponde no solo a las personas que efectuaron los ataques indiscriminados, sino también a quienes los ordenaron.

Desde la destitución de Muammar Gaddafi en 2011 han surgido dos grupos que están enfrentados por el poder dentro de Libia. El primero ubicado al oriente del país y dirigido por Haftar, y otro reconocido por la ONU en Trípoli.

Este último, llamado Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA), dijo que al menos 76 personas han muerto desde que estalló el conflicto, entre ellas 24 civiles.

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