Ante la llegada de una oleada de migrantes, las autoridades de Estados Unidos aumentaron las medidas de seguridad y protección en los tres puentes internacionales de la frontera con México.

Este miércoles, autoridades americanas instalaron puertas de rejas en las áreas peatonales en ambos sentidos del puente Gateway (puente Nuevo) y el puente B&M (puente Viejo), entre Brownsville y Matamoros, además de que se ubicaron a oficiales a la mitad del puente para controlar el ingreso a Estados Unidos.

En el puente Reynosa-Pharr, las filas de camiones de carga continúan, registrando tiempos de espera de hasta cinco horas, además de que se realiza el cierre cierre de carriles para automóviles particulares, de acuerdo con Caminos y Puentes Federales (Capufe).

La medida, que comenzó a aplicarse desde el martes, continuará hasta el próximo viernes, de acuerdo con las autoridades de Capufe. En tanto que las autoridades norteamericanas abrieron más carriles para automóviles en el puente Hidalgo.

En donde se normalizó la situación fue en el puente de Comercio Mundial en la frontera con los dos Laredo, donde se abrieron todas las casetas del lado americano, luego de dos semanas de cruces lentos.

Luego de la reubicación de personal de la Oficina de Protección Fronteriza (CBP) a otros lugares ante la llegada de migrante, la carga de pedimentos de exportación fue trasladada de Nuevo Laredo al puente internacional Solidaridad-Colombia, provocando retraso en la entrega de pedidos y pérdidas económicas para las empresas.

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