La nueva doctrina militar de Rusia pondrá menos énfasis en contrarrestar una invasión de tierras a gran escala

El trabajo principal del ejército ruso siempre ha sido derrotar a una gran invasión terrestre del corazón ruso, como las de Hitler, Napoleón y Carlos XII. Pero después de la experiencia de Siria y Ucrania, los generales rusos están ajustando su doctrina militar para derrotar una gama más amplia de posibles ataques, que, aunque son menos peligrosos que una invasión total, es más probable que ocurran.

Este movimiento es una respuesta al comportamiento de los Estados Unidos. En las últimas décadas, los Estados Unidos se han involucrado en innumerables conflictos interminables y de bajo riesgo. Los estadounidenses parecen haber olvidado el propósito de la guerra de Clausewitz: destruir a tu enemigo en un compromiso decisivo para lograr tus fines políticos. En lugar de eso, han permitido que su política exterior se ajuste a las ambiciones profesionales de los oficiales militares, los contratistas privados y los pseudo-intelectuales de Beltway, cuyos currículos dependen de un suministro constante de guerras falsas fáciles de ganar. Para ellos, la guerra se ha convertido en un fin en sí misma.

Rusia ya no necesita enfrentarse a un león, sino que solo evitar a los chacales.

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