“Yo era el director de la CIA. Mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”, dijo Mike Pompeo, quien también fungía, desde el 23 de enero de 2017 hasta el 26 de abril de 2018, como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU.

Las declaraciones de Pompeo que fueron hechas el pasado 15 de abril en una entrevista en la Universidad de Texas A&M y aunque los medios de comunicación se hicieron eco de sus declaraciones ayer martes, desataron la risa de los presentes en el acto.

Su desparpajo fue tan elocuente que añadió entre aplausos que durante su mandato en la CIA “era como si tuviéramos todos los cursos de capacitación”.

Mientras la audiencia congregada en la universidad recibió su testimonio con un fuerte aplauso y risas, los usuarios de las redes sociales criticaron estas revelaciones.

“¿¡Y lo aplauden!? ¿Dónde será ese foro? ¡Qué clase de participantes!”, escribe uno de los internautas en su cuenta de Twitter. Mientras que otro usuario destacó: “yo creo que lo peor no es lo que dice, porque ya se conoce mundialmente como política de Estado. Lo peor es que se rían, la gracia que les causa una declaración de esta magnitud. Es un chiste con consecuencias terroríficas”.

De hecho, para muchos es conocida y demostrada las trapacerías que ha protagonizado la CIA en el mundo, independientemente de quien estuviera dirigiéndola, y como ejemplo se puede mencionar: sus operaciones encubiertas, el fomento de golpes de Estado, el espionaje generalizado, el contraespionaje, los asesinatos selectivos, el entrenamiento de grupos terroristas y la organización y financiación de insurrecciones.

En el caso de Pompeo, cuando estaba siendo evaluado para dirigir la CIA se pronunció por el espionaje masivo de los estadounidenses por parte de las agencias de seguridad de su país, la recopilación de metadatos de las escuchas telefónicas y de las informaciones sobre las finanzas y el estilo de vida de los residentes en EE.UU., y de líderes extranjeros, además de abogar por la condena a muerte de Edward Snowden, exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) y colaborador del portal de filtraciones WikiLeaks.

 

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