Gustavo Tarre Briceño, representante ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) del autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, se estrenó en sus funciones este martes con una firme defensa de su designación y la presentación de una hoja de ruta para la «reconstrucción democrática» de Venezuela.

Según el diplomático, primer representante no chavista en ocupar la silla de Venezuela en la OEA en dos décadas, la agenda del post chavismo contempla cuatro etapas comprendidas en el «Plan País», con el acento puesto en la recuperación económica y la reactivación de la industria petrolera.

La primera etapa de este plan, que podrá ser ejecutado solo una vez que Nicolás Maduro sea desalojado del poder, prevé la presentación de propuestas por área, seguido de la discusión política «para alcanzar los consensos necesarios», según detalló Tarre.

El “despegue económico”, dijo el representante de Guaidó, “es uno de los puntos más importantes”, junto con el fin de la crisis cambiaria, la determinación salarial y el combate a la inflación para contener la situación social. “Hay un crecimiento inaudito de los niveles de pobreza”, afirmó Tarre ante la entidad internacional.

Para ese despegue, dijo Tarre Briceño, la recuperación de la industria de hidrocarburos será vital. “Seguirá siendo la principal fuente de divisas”, señaló, pese a que en los últimos años se derrumbó hasta los niveles actuales de producción, de unos 700.000 barriles diarios.

“Se buscará un régimen legal que atraiga inversionistas en un marco de seguridad jurídica”, detalló el funcionario.

Tarre presentó también los que serán sus próximos pasos como ’embajador’ ante la OEA.

“Mis primeras gestiones oficiales serán la solicitud de reingreso de Venezuela al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, reconocer la jurisdicción de la Corte de San José y acatar las decisiones de la Comisión Interamericana, dejando sin efecto la vergonzosa decisión de abandonarla, tomada en el año 2012”, dijo Tarre.

Después, anticipó también el diplomático, el gobierno de Guaidó solicitará «la colaboración de esta organización para la realización de elecciones libres en la fecha más temprana posible».

El primer día de representación de Tarre en la OEA

Tarre Briceño fue reconocido formalmente como “representante permanente” de Venezuela ante la OEA durante una acalorada sesión del Consejo Permanente que tuvo lugar el pasado 9 de abril.

Ese día, los delegados de los 34 países miembros votaron el cambio de la representación de Venezuela ante el organismo regional por una mayoría de 18 votos a favor, 9 en contra, 6 abstenciones y una ausencia.

El resultado determinó la salida inmediata de los enviados del gobierno de Nicolás Maduro, considerado ilegítimo por muchos de este foro con sede en Washington, quienes denunciaron que esa decisión constituyó “el final de una cadena de violaciones y trampas” en el seno de la OEA.

El representante de Guaidó ocupa desde entonces la silla venezolana en la OEA, pero recién en la reunión del Consejo Permanente de este martes inauguró formalmente ese rol, en una sesión convocada para tratar, entre otros temas, los “planes para la recomposición democrática de Venezuela”.

Momentos antes de la presentación oficial de Tarre Briceño, algunos países argumentaron en contra del fundamento jurídico de su reconocimiento como embajador de Venezuela ante el organismo regional.

En línea con la posición adoptada en la sesión del 9 de abril, cuando la mayoría aprobó la resolución propuesta e impuso el criterio opuesto, Uruguay abrió el debate con el rechazo a la designación del representante de Guaidó por “el peligroso antecedente que fija”, según dijo el embajador Hugo Cayrús.

Postura similar adoptaron México, Nicaragua, Bolivia y Guyana, entre otros. Como órgano colectivo, observaron sus representantes antes de retirarse de la sala, la OEA no tiene el poder de reconocer o desconocer la legitimidad de un gobierno. “Es una grave vulneración al derecho internacional”, denunció el embajador boliviano, José Alberto González.

A su turno, sin embargo, Tarre hizo una defensa de su nombramiento y afirmó que el Consejo del 9

de este mes “no significó que la organización se hubiese tomado la atribución de elegir un gobierno”, sino quién debe ser “su interlocutor” ante el organismo regional.

Ninguno de los embajadores que ese día cuestionaron su designación, agregó el diplomático, defendió la gestión de Maduro “ni la legitimidad de la votación fraudulenta” de mayo de 2018, en la que el dirigente chavista apoya su derecho a un segundo mandato.

 

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