La cifra de fallecidos en los ataques del Domingo de Pascua en Sri Lanka se elevó a 359 personas y las autoridades detuvieron a algunos sospechosos, dijo el miércoles la policía local.

El grupo extremista Estado Islámico se atribuyó la autoría de los atentados y distribuyó imágenes de los siete presuntos suicidas que se inmolaron en tres iglesias y tres hoteles el pasado domingo, en el peor episodio de violencia en la nación del sudeste asiático desde el final de su guerra civil hace una década.

El gobierno dijo que los ataques fueron perpetrados por fundamentalistas islámicos en una aparente represalia por la masacre en dos mezquitas en Nueva Zelanda el mes pasado, pero dijo que los suicidas eran esrilanqueses. El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, señaló que los investigadores siguen trabajando para determinar la magnitud de los vínculos de los autores con el extranjero.

Las autoridades arrestaron a 18 sospechosos, lo que eleva el total de detenidos a 58 personas, explicó el vocero de la policía, Ruwan Gunasekara, el miércoles en la mañana. El primer ministro había advertido en la víspera que varios sospechosos armados podrían seguir huidos.

Estado Islámico perdió todo el territorio que llegó a controlar en su día en Siria e Irak y se atribuyó, sin pruebas, una serie de atentados en todo el mundo.

Según las autoridades esrilanquesas, el responsable de la tragedia fue un grupo extremista local, National Towheed Jamaar, cuyo líder, conocido tanto como Mohammed Zahran como Zahran Hashmi, se dio a conocer entre los líderes musulmanes hace tres años con sus incendiarios discursos en internet.

La agencia noticiosa de EI, Aamaq, distribuyó una imagen que supuestamente mostraba al líder de los agresores, de pie entre otras siete personas con la cara cubierta. La milicia radical no proporcionó ninguna otra evidencia para sustentar su reclamo, y las identidades de las personas que aparecían en la imagen no pudieron verificarse de forma independiente.

En una intervención en el parlamento, el ministro de Defensa de Sri Lanka, Ruwan Wijewardene, señaló que los nueve ataques se debieron a la «debilidad» del aparato de seguridad nacional y su incapacidad para prevenirlos.

«Por el momento se ha establecido que las unidades de inteligencia estaban al tanto de este ataque y un grupo de responsables fue informado sobre el inminente ataque», informó. «Sin embargo, esta información ha circulado sólo entre unos pocos funcionarios».

En un discurso en vivo a la nación el martes en la noche, el presidente Maithripala Sirisena dijo que él desconocía la información de inteligencia sobre los planes para atentar y prometió tomar medidas contra los funcionarios que no compartieron esos datos. Además se comprometió a llevar a cabo «una completa restructuración» de las fuerzas de seguridad.

Wijewardene dijo que el gobierno tenía información de que los ataques fueron perpetrados «por un grupo fundamentalista islámico» en respuesta a los atentados de Christchurch el 15 de marzo en Nueva Zelanda, que dejaron 50 muertos, pero no dijo cuáles eran tales evidencias.

En un comunicado en respuesta a la presunta relación con los ataques de Christchurch, la oficina de la primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern describió la investigación de Sri Lanka como «en su primera etapa».

«Nueva Zelanda todavía no ha visto información de espionaje que podría avalar tal análisis», dijo. Un supremacista blanco australiano, Brenton Harrison Tarrant, fue arrestado por la masacre de Christchurch.

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