La reciente detención de un líder paramilitar supremacista estadounidense, cuyo grupo nombrado Patriotas Constitucionales Unidos se dedica a “cazar migrantes” en la frontera norte entre México y Estados Unidos, ha abierto una nueva discusión acerca de agrupaciones paralelas nacidas a partir del brote de “apología del odio” auspiciada por el gobierno de Donald Trump.

De acuerdo con la organización Pueblos Sin Fronteras, ubicada en la región del noroeste mexicano, estos grupos comenzaron a tener visibilidad desde el año 2006 cuando en Texas y Arizona empezaron a aparecer armados, con camuflaje militar y a bordo de camionetas y motocicletas, pero sin insignias de ninguna autoridad.

“Este grupo paramilitar brotó por la apología del odio hacia migrantes, con el estado de emergencia en la frontera. Luego con las políticas de Trump, con el nuevo sistema supremacista blanco, han recuperado visibilidad los grupos paramilitares que anteriormente no eran normalizados. Ahora lo son con las políticas de Trump, les dan fuerza a estos movimientos”, dice en entrevista Irineo Mujica, líder de la organización, quien atestiguó a estos grupos hace 12 años.

“Hay mucha gente que supuestamente defiende la frontera y dispara en el desierto, definitivamente es un peligro para las personas en la frontera, pero también para la población que no sabe que son”, agrega.

Para Rubén Figueroa, integrante del Movimiento Mesoamericano de Migrantes, “esos grupos surgieron en el entorno de la criminalización contra las personas migrantes. Eso podría ocasionar más brotes de estos grupos (paramilitares)”.

Por su parte, el sacerdote Alejandro Solalinde, defensor de migrantes en la división sur México-Centroamérica, difiere de los dos defensores: “Son grupos de supremacistas de Arizona que se inspiran en Trump, pero son aislados”.

A excepción de Solalinde, los dos defensores consultados por la Agencia Anadolu consideran que, por parte del gobierno mexicano, debería existir un pronunciamiento del Instituto Nacional de Migración, así como de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Estas personas definitivamente motivadas por el odio a cazar migrantes, no solo mexicanos sino centroamericanos, no se debe tolerar, todo depende de la posición de México de no ser servil a los intereses de EEUU”, comenta Mujica.

Cazadores de migrantes

La tarjeta informativa del portal del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) detalla que Larry Mitchell Hopkins, alias “Johnny Horton Jr.”, fue detenido la mañana del 20 de abril en el condado de Albuquerque, Nuevo México, Estados Unidos.

La detención se cumplió con base en una orden del juez Gregory B. Wormuth de la Corte Federal de Las Cruces. Sin embargo, los cargos que se le imputan no tienen relación a la formación de los Patriotas Constitucionales Unidos, sino por el porte ilegal de armas de fuego, debido a que tenía antecedentes penales de agresiones en Michigan, en 1996, y en Oregon, en 2006.

De acuerdo con la prensa estadounidense, se le ubica como el líder de este grupo supremacista, el cual opera paralelamente en la frontera México-Estados Unidos con el objetivo de no permitir el paso a migrantes.

Ya en enero pasado, la organización Inmigration Border Center había denunciado que de cientos de investigaciones en proceso, siete casos fueron documentados, de los cuales hay cuatro paramilitares presos por ser hallados culpables en las ejecuciones.

Durante una revisión de la Agencia Anadolu de la página de Facebook de esta organización, se encontró que se identifican como una organización no gubernamental, con poco más de 5.000 seguidores; en sus publicaciones piden donaciones y además los comentarios de sus usuarios giran en torno a agradecimientos por su labor “patriota”.

Además, en el perfil de Mitchell Hopkins, en el que aparece como Johnny Horton Jr., se pueden apreciar las fotografías del hombre detenido con la tarjeta informativa del FBI; en sus publicaciones aparecen notas de detenciones de migrantes, videos de privaciones ilegales, los anuncios de su transmisión en YouTube los lunes a las 18 horas, así como reportes de sus acciones en la frontera.

Por ejemplo, el pasado 11 de marzo, publicó: “Acabo de pasar 16 días en la frontera con mis hombres, es una gente de guerra, por favor oren por todos nosotros (sic.)”; en otro mensaje del 1 de abril apunta: “En el último mes nuestro grupo de patriotas ha detenido a más de 3.500, en su mayoría niños siendo objeto de tráfico de adultos (sic.)”.

Su tipo de perfil les recuerda a los defensores Mujica y Figueroa al grupo llamado Minuteman Project, nacido en 2005, y cuyo propósito principal fue el de impedir el flujo migratorio.

Según la investigación “Minuteman Project: segregación y activismo antimigratorio”, del profesor del Colegio de la Frontera Norte, José Antonio Trujeque, publicada en 2006, la presencia mediática y el éxito político de esos grupos se debe a una nueva doctrina de seguridad nacional en Estados Unidos, al relanzamiento del discurso patriota en defensa de las fronteras y la segregación de tinte antimexicano.

“Me tocó verlos y estaban armados como si fueran a la guerra y camuflados, un poco más debajo de la carretera 85 en la zona de Arizona”, recuerda Mujica sobre Minuteman. “Recordemos el tema de los Minuteman que resurgieron hace algunos años en la frontera, que en efecto se dedicaban a cazar migrantes y los entregaban a los agentes de migración y también disparaban contra ellos”, añade Figueroa.

Narcos, ‘maras’ y gobierno

Los migrantes mexicanos y centroamericanos se enfrentan a diversos enemigos y obstáculos desde la frontera sur de México-Centroamérica, a través de la república, y en la línea divisoria con Estados Unidos. Por esa razón surgieron las caravanas, para acompañarse y protegerse.

En el caso de los centroamericanos, desde su salida en caravanas durante los últimos años, se han enfrentado a las pandillas MS-13 y la MS-18, conocidas por ser violentas y extorsionarlos en sus países.

Por su parte, el sacerdote Solalinde confirma en entrevista que los cárteles de la droga como Los Zetas -con formación paramilitar debido a su pasado en escuadrones de élite del ejército- participan en contubernio con las maras para vigilar y cometer crímenes contra los migrantes.

Después, a su paso por el país empieza otro calvario: las autoridades migratorias mexicanas cometen abusos a los derechos humanos durante las detenciones, hechos que han sido denunciados en numerosos informes y por el mismo Solalinde, cuya defensoría es la más importante en el sur.

Además, para llegar hacia los Estados Unidos, los migrantes abordan el tren llamado “La Bestia”, el cual recorre diferentes estados, entre ellos el de Veracruz, donde han sido violentados por las policías municipal, estatal y federal.

Según el sacerdote, a veces son asesinados o desaparecidos por sicarios al no pagar las cuotas de extorsiones o secuestros.

Y ahora, de acuerdo con los defensores del Movimiento Mesoamericano Migrante y Pueblos Sin Fronteras, se añade un posible riesgo más por la “apología anti-inmigrante” de Trump, a partir de estos grupos paramilitares de supremacistas blancos.