El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, celebró hoy la decisión de la Cámara de Diputados de aprobar en términos generales la abrogación de la reforma educacional y su sustitución por un nuevo proyecto.

Dijo que esa decisión cumple con el propósito de cancelar la reforma educativa del expresidente Enrique Peña Nieto, impuesta y ordenada desde el extranjero, y celebró que se haya avanzado en este sentido.

No está de más recordar que esa reforma es parte de la agenda que se decidió en el extranjero y se impuso durante el período neoliberal, explicó el mandatario. No está de más recordar que se les llamó a esas medidas impuestas reformas estructurales impulsadas por organismos financieros internacionales, reforma fiscal, reforma laboral, reforma energética, reforma de todo.

Y se utilizaron para engañar, para manipular, en el caso de la educación decían que con esa reforma iban a mejorar la educación, la calidad, cuando el propósito de fondo era todo lo contrario, hacer creer que se avanzaba en el nivel básico pero se eliminó la gratuidad en el nivel medio superior y en el superior. Se puso desde entonces la educación en el mercado, como una mercancía.

Esa era el esquema, el modelo, fue una instrucción que iba en contra del magisterio. ¿Qué se obtuvo con todo eso?, se preguntó y respondió a sí mismo: nada bueno, solo afectar la dignidad de los maestros, que antes les teníamos mucho respeto y se dejaron de respetar. Se polarizó el sector y la sociedad, fue una campaña para que la educación pública se eliminara.

Dijo que su gobierno busca ahora con la nueva reforma que se eduque al hijo del carretero igual que al del más rico hacendado.

Explicó que en el caso de los sindicatos no hay temor de que se regrese al pasado cuando se vendían plazas de maestros, con la nueva reforma no hay un regreso a aquella desagradable situación porque los maestros no son corruptos, son gente buena, trabajadora, honesta, me consta, por eso me molestaban las campañas contra ellos.

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