KC-139 Belgorod, así es como se llama el nuevo submarino ruso, de 184 metros de largo y 14 700 toneladas de peso. En su interior, lleva un reactor miniaturizado denominado Poseidón, que garantizará su suministro infinito de energía.

Este submarino es el primero que contará con una pequeña flota adjunta, que comprenderá drones subacuáticos, y vehículos no tripulados.

El presidente ruso, Vladimir Putin, presenció en persona el lanzamiento del submarino a las aguas del mar Blanco, en el puerto de Sevmash, en el norte de Rusia.

Belgorod es excepcionalmente importante porque no será un miembro “normal” de la Armada del país: responderá únicamente a órdenes del propio presidente Putin.

Rusia asegura que los movimientos militares de EE.UU. están provocando una carrera armamentística global que no sólo obliga a Moscú a tomar medidas recíprocas, sino que estimulará a otros países como China para hacerlo.

Según el Kremlin, las ojivas nucleares del Belgorod tienen una potencia explosiva de dos megatones, más de 130 veces la potencia de la bomba de Hiroshima, y pueden ser detonadas bajo el agua para causar un tsunami radiactivo generando olas de casi 100 metros de altura. En otras palabras, están pensados para borrar del mapa instalaciones costeras y flotas navales enemigas por igual.

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