Evo Morales reaccionó el viernes ante las declaraciones de la senadora opositora, Carmen Eva Gonzales, quien pedía al Gobierno que acuda a la Agencia Antidroga de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés) para reforzar la lucha anti-droga, debido a lo que llamó “crisis institucional” que atraviesa la Policía del país andino.

“La derecha dice que está mal la Policía y ahora (dice) que venga la DEA. Lamentablemente para la derecha no hay dignidad todo es dependencia y limosna y ustedes saben muy bien”, indicó el mandatario indígena en un acto en el que inauguró el 19.º Congreso de la Federación Única de Trabajadores de Pueblos Originarios de Chuquisaca, en la localidad de Mojocoya.

Ante tal situación, Morales pidió a la nación que “denuncie a los malos policías” por el daño que hacen a la imagen institucional de este ente boliviano y los logros que ha registrado en los últimos años, junto a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico.

De igual modo, prometió investigar casos de posible implicación de los agentes policiales al narcotráfico. “Tenemos que investigar (…) No vamos a perdonar”, reiteró el mandatario.

Morales hizo notar que “sin la DEA” y “sin bases militares” de EE.UU. en la región, el modelo boliviano de la lucha anti-droga es “respetado” y “admirado” a nivel internacional.

Desde 2009, Bolivia desarrolla su propia estrategia antinarcóticos, un año después de expulsar a la DEA de su territorio, decisión que fue asumida por sus actividades “conspirativas” y el trabajo de “espionaje político” y “financiación a grupos delincuenciales” por parte de agentes estadounidenses.

En septiembre de 2016, el diario norteamericano The New York Times destacó la lucha antidroga de Bolivia como “más prometedora” que la de Estados Unidos.

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