Los informes dicen que al menos 17 fuerzas del gobierno sirio murieron en ataques de terroristas respaldados por extranjeros en la provincia norteña de Alepo.

Los ataques fueron lanzados poco después de la medianoche del sábado por dos grupos terroristas vinculados con al-Qaeda, Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y Hurras al-Deen, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos con sede en Gran Bretaña.

Otros treinta soldados sirios resultaron heridos. Los ataques fueron repelidos y varios terroristas fueron asesinados después de que aviones rusos golpearan sus posiciones en el área.

Los ataques terroristas violaron una zona de amortiguamiento previamente acordada, que separó a las tropas del gobierno sirio de los terroristas de Takfiri.

Según el acuerdo, firmado entre Rusia y Turquía el año pasado, los grupos de Takfiri tuvieron que retirarse del área.

A pesar de la promesa de Turquía de implementar el acuerdo, los grupos de Takfiri nunca cumplieron con el acuerdo y lanzaron periódicamente ataques contra las tropas sirias desde la zona de amortiguamiento.

Las redadas del sábado tuvieron lugar cuando Turquía estableció patrullas y bases en la provincia con el pretexto de monitorear el acuerdo.

Hablando el viernes, el enviado de Siria en la ONU, Bashar al-Ja’afari, criticó a Ankara por no haber implementado el acuerdo de la zona de desmilitarización.

«El acuerdo de Sochi estipuló claramente que el lado de Turquía estaba comprometido con la retirada de los grupos terroristas a una zona de amortiguamiento de 20 km», dijo.

«Lo que dice la delegación de Turquía no se aplica sobre el terreno», agregó Ja’afari.

Decidido a combatir el terrorismo.

La semana pasada, el presidente sirio Bashar al-Assad subrayó la determinación de su gobierno de eliminar finalmente a los grupos terroristas en el país.

El presidente pidió la eliminación de cualquier «obstáculo» que bloquee la implementación total del acuerdo de desmilitarización.

En un intento por avanzar en las negociaciones encaminadas a poner fin al conflicto en el país devastado por la guerra, los delegados de Irán, Rusia y Turquía celebraron una cumbre de dos días en la capital de Kazajistán, Nur-Sultan, el jueves.

Las conversaciones, que se conocen colectivamente como el proceso de paz de Astana, han ayudado hasta ahora a reducir significativamente la violencia en el país árabe mediante el establecimiento del acuerdo de zonas de desescalada. También han allanado el camino para la formación de un Comité Constitucional.

Después de la cumbre, Teherán y Moscú discutieron una mayor cooperación en la lucha contra las fuerzas terroristas en la región.

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