El Consejo de Seguridad Nacional del Reino Unido ha permitido que Huawei suministre equipos «no básicos» para la red 5G prevista para el país. Washington ha acusado a Huawei de espionaje en nombre del gobierno chino, lo que la compañía niega rotundamente.

El enviado chino al Reino Unido, Liu Xiaoming, ha puesto su peso detrás del gigante de las telecomunicaciones Huawei, cuyo papel en la construcción de la futura red 5G de Gran Bretaña provocó un debate a nivel nacional esta semana.

Al escribir en el Sunday Telegraph, Liu Xiaoming llamó al Reino Unido a resistir la presión externa (una aparente indagación ante los intentos de Washington de restringir el avance de Huawei en 5G) y tomar decisiones independientes al respecto.

«Lo último que necesita el mundo es la introducción de cualquier tipo de medidas discriminatorias hacia las empresas involucradas en el desarrollo de redes 5G», escribió el embajador.

Aunque los riesgos de seguridad deben tomarse en serio, agregó, no se les debería permitir «incitar al miedo».

Xiaoming promocionó el «buen historial de seguridad» de la compañía china y su contribución a la economía del Reino Unido en los últimos años.

A principios de esta semana, surgieron informes de que el Consejo de Seguridad Nacional del Reino Unido, que incluye al primer ministro, ministros principales y jefes de inteligencia, había dado luz verde a la participación parcial de Huawei en la creación de la futura red 5G de Gran Bretaña. Según informes, varios ministros se han opuesto a los planes.

Los miembros del Parlamento del Reino Unido y la comunidad de inteligencia han expresado su enojo por el hecho de que los detalles de las discusiones secretas sobre la seguridad nacional se han filtrado al público. Se dice que el gobierno lanzó una investigación de fugas, mientras que a los ministros del gabinete se les pidió que proporcionaran detalles de sus teléfonos móviles y los entregaran a los investigadores.

Huawei, el mayor proveedor de equipos de telecomunicaciones del mundo, se ha enfrentado a acusaciones de espionaje y robo de información comercial a instancias del gobierno chino, algo que niega con vehemencia. También se cree que los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos creen que la compañía recibe fondos de las agencias militares y de inteligencia chinas.

Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón y Australia han prohibido a Huawei participar en contratos gubernamentales, y Washington también está presionando a sus aliados europeos para que sigan su ejemplo e introduzcan restricciones similares.

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