Mientras en Caracas y otras ciudades de Venezuela el oficialismo se prepara este sábado para celebrar en las calles la “salida” del país de la Organización de los Estados Americanos (OEA), a la que acusa de impulsar la agenda “imperialista” de Estados Unidos en la región, los funcionarios que acompañan al autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, afirman que ese proceso de retiro quedó definitivamente abortado y que ninguna decisión emanada del gobierno de Nicolás Maduro tiene legitimidad.

La controversia conlleva una pregunta: ¿Venezuela abandonará la OEA a partir de este sábado o la solicitud formal que presentó el gobierno de Maduro hace exactamente dos años quedó en letra muerta?
Como en casi todos los ámbitos, también frente a este interrogante hay una respuesta del Chavismo y otra antichavista u opositora, ambas diametralmente opuestas. Todo depende de la verdad que se elija.

“La OEA declaró ilegítimo al gobierno de Maduro mediante una resolución”, explicaron a la Agencia Anadolu fuentes del organismo regional. Esa decisión dio lugar a otras posturas adoptadas por mayoría por parte del Consejo Permanente del organismo con sede en Washington.

El nueve de este mes, por ejemplo, la OEA respaldó por mayoría mínima de 18 votos a favor, nueve en contra, seis abstenciones y una ausencia el reconocimiento de Gustavo Tarre Briceño como embajador permanente de Venezuela. El argumento que se impuso fue en esencia que los actos y decisiones de un gobierno que no goza de legitimidad son también ilegítimos.

Ese mismo día la representación designada por Maduro cesó en sus funciones. “Nos vamos y a esta OEA no volvemos nunca más”, exclamó la representante oficial ante la OEA, Asbina Ixchel Marín Sevilla, durante un acalorado debate en la sede de la entidad interamericana.

La funcionaria chavista denunció que el organismo regional “no tiene autoridad para reconocer o desconocer a un gobierno”, pero no volvió a ocupar la silla de Venezuela.

El mismo criterio de legitimidad democrática, afirmó el secretario general de la OEA, Luis Almagro, se aplica al pedido que en su momento hizo Venezuela de ser excluida del organismo, en desacuerdo con las advertencias sobre abusos a los derechos humanos, la supuesta represión del chavismo y el retroceso institucional.

Desde el momento en que un país miembro presenta la solicitud formal hasta que ésta se hace efectiva deben pasar dos años, fecha que se cumple este sábado 27 de abril.
Sin embargo, tal como señaló Almagro meses atrás, “ese reloj se detuvo” cuando asumió Juan Guaidó la presidencia en forma interina en tanto titular de la Asamblea Nacional, único órgano de gobierno de Venezuela, según entiende la OEA, que aún goza de legitimidad democrática.

Maduro, sostienen sus detractores, “usurpa” la presidencia desde su nueva posesión en enero de este año ya que las elecciones en las que obtuvo la reelección, celebradas en mayo de 2018, fueron a juiciode Almagro y muchos países miembros de la organización, “fraudulentas”.

Guaidó presentó formalmente mediante una carta con fecha del 8 de febrero el pedido para que su país no sea excluido de la OEA y revertir definitivamente el trámite iniciado por el gobierno de Nicolás Maduro.
“Recibimos la solicitud del presidente (e) Juan Guaidó de dejar sin efecto el pedido de retiro de Venezuela de la OEA realizado por su predecesor”, indicó Almagro en un mensaje en Twitter. “Damos conformidad a lo solicitado por el presidente. Vemos con beneplácito la permanencia del país en la organización”, completó el secretario general.

En su carta, Guaidó señaló que había fundamentado su pedido “en los artículos 233, 236.4, 152 y 333 de la Constitución de Venezuela”, que detallan el curso de acción en caso de acefalía y que, según opositores, son la fuente de su legitimidad, y previstas “en el artículo 14 del Estatuto que rige la transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.
Guaidó resaltó en ese mismo escrito dirigido a Almagro que el pedido de permanencia en el organismo regional se hizo “antes de que haya terminado el período de salvaguarda de 2 años previsto en la Carta de la OEA para que una renuncia entre en vigor”.

Ese plazo es el que se cumple este sábado y que el chavismo celebrará en las calles como fecha de salida oficial de la organización regional.

Pero Gustavo Tarre Briceño ya está sentado en la silla venezolana dentro de los miembros de la OEA, con el acuerdo de la mayoría de los representantes que integran el Consejo Permanente, y nada indica que vaya a dejar su puesto, por más que Maduro se mantenga en el poder en Caracas y por más que se demore una nueva convocatoria a elecciones presidenciales en Venezuela.

 

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