Las afirmaciones de que el personal de la Embajada ecuatoriana en Londres tuvo problemas para convivir con Julian Assange fueron una mera «campaña de difamación» contra el fundador de WikiLeaks. Así lo afirmó Fidel Narváez, excónsul de Ecuador en la capital de Reino Unido, en entrevista con RT.

«Yo estuve ahí en la Embajada por seis años. Julian Assange permaneció ahí por cerca de 2.500 días. Yo mismo fui testigo de cuán respetuoso fue el trato de todos los diplomáticos y el personal administrativo hacia él, y recíprocamente de él hacia nosotros», afirmó Narváez.

El Gobierno de Lenín Moreno había justificado la retirada del asilo del periodista australiano con una serie de razones; entre ellas, un «comportamiento censurable» en la sede diplomática que presuntamente incluyó «conductas higiénicas impropias» por parte del activista, así como juegos de fútbol y patinaje dentro del recinto.

El excónsul aclaró que las afirmaciones del presidente ecuatoriano de que Assange había atacado a los guardas de seguridad de la Embajada corresponden a «un par de incidentes aislados» en los que el activista «siempre fue la víctima».

«El Gobierno de Ecuador, con el fin de distraer [al público] del problema principal, está presentando una cortina de humo. Nos está distrayendo con una campaña de difamación», reiteró Narváez.

Por el contrario, según el exdiplomático, el hecho de que Assange fue privado de cualquier comunicación con el exterior por más de siete meses evidencia que los derechos del activista de 47 años fueron «definitivamente» violados por el actual Gobierno ecuatoriano durante su último año de asilo.

Narváez lamentó que la acción ordenada por Moreno —sobre el que pesan acusaciones de corrupción— sienta un dañino precedente de riesgo para cualquier periodista que quiera reportar «cualquier cosa que EE.UU. básicamente no apruebe».

 

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