El grupo de activistas afirmó el sábado que continuará con su medida, iniciada hace dos semanas con el permiso del legítimo Gobierno venezolano, presidido por Nicolás Maduro, para proteger la sede de la embajada de Venezuela en Washington (la capital estadounidense) de la ocupación de la representación de Juan Guaidó, el autoproclamado “presidente interino” del país caribeño.

A través de lemas en español como “Maduro sí, yanqui no” y “Diablos no Juan Guaidó”, los activistas que están viviendo en la sede diplomática se han organizado para limpiar las instalaciones y distribuir otras tareas logísticas.

De hecho, los colectivos sociales, aglutinados en Colectivos por la Paz (Collectives for Peace), grupo conformado por ‘Popular Resistance’ y ‘Code Pink’, ya solicitaron a través de las redes sociales apoyar la causa con su presencia en el edificio diplomático, a fin de “impedir que el Departamento de Estado de EE.UU. tome las instalaciones”.

El miércoles se cumplió tres meses desde que Maduro ordenó a todo el personal diplomático venezolano en Washington regresar al país y rompió las relaciones entre ambos países, debido a que EE.UU. reconoció al golpista Guaidó como presidente del país bolivariano.

“Estados Unidos intentó un golpe y falló”, afirmó durante una protesta en la puerta de la embajada la codirectora de la organización Popular Resistance, Margaret Flowers, que mostraba también una pancarta que decía “¡Fuera Guaidó!”, también escrita en español.

El edificio de cuatro plantas está cerrado al público, después de que la mayoría de los diplomáticos abandonaron EE.UU. tras perder su estatuto como consecuencia de la medida de Washington a favor de Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) venezolana —de mayoría opositora y declarada en desacato en 2016—.

EE.UU. ha expresado su disposición a entregar la sede al líder golpista, mientras el canciller venezolano, Jorge Arreaza, a su vez, ha amenazado a Washington con una acción recíproca.

 

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