La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, y su homólogo irlandés, Leo Varadkar, asistieron al funeral de la periodista Lyra McKee, quien falleció el jueves 18 de abril tras ser asesinada por un miembro del Nuevo IRA. Este grupo armado rechaza los acuerdos de paz firmado en 1998.

La muerte de McKee evidenció la necesidad de «encontrar una respuesta» a la incógnita sobre la frontera irlandesa en las conversaciones sobre el brexit, dijo Emily Thornberry, miembro del parlamento británico.

«Hemos acordado establecer un nuevo proceso de conversaciones políticas con la participación de todos los principales partidos políticos de Irlanda del Norte, junto con los gobiernos del Reino Unido e Irlanda», anunció un comunicado emitido el viernes por el gobierno del Reino Unido.

Debido a la naturaleza particular y a las circunstancias históricas de esta región, tanto nacionalistas (quienes luchan por la unión de toda la isla de Irlanda para liberarla de Inglaterra) como por unionistas (quienes quieren fortalecer los vínculos entre Irlanda y el Reino Unido) deben dirigir la Asamblea de Irlanda del Norte. Sin embargo, desde 2017 no hay gobierno luego de que el poder ejecutivo y la asamblea colapsaran en una disputa entre ambos movimientos políticos.

“El objetivo de estas conversaciones es restablecer rápidamente el pleno funcionamiento de las instituciones democráticas establecidas en el Acuerdo de Belfast (también llamado Acuerdo de Viernes Santo) para que puedan cumplir su labor eficazmente», agregó la declaración.

El siguiente paso es la reunión de la secretaria de Estado de Irlanda del Norte, Karen Bradley, y el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Simon Coveney, en Belfast para revelar los detalles del acuerdo que restaurará el poder político en la parte norte de la isla. May y Varadkar también acordaron que debería haber una reunión de la conferencia intergubernamental para discutir los procesos de cooperación en seguridad y estabilidad política de Irlanda del Norte.

El caso de Lyra McKee

El 18 de abril, Lyra McKee fue abatida a tiros mientras cubría los disturbios en la ciudad de Derry. Durante los disturbios, se incendiaron autos y se usaron bombas incendiarias contra las fuerzas de seguridad. El llamado Nuevo IRA se atribuyó la responsabilidad y se disculpó por el asesinato y dijo que fue un error.

La muerte de la joven de 29 años fue un llamado de atención e instó a los partidos políticos a unirse para acabar con los obstáculos políticos que impiden una gobernabilidad en Irlanda del Norte.

La crisis del Reino Unido para dejar de ser parte de la Unión Europea (brexit) ha generado incertidumbre en esta región. Precisamente, la frontera irlandesa ha sido el principal punto de discusión de las negociaciones entre Londres y Bruselas.

El problema no solo tiene que ver con el hecho de que, al separarse del bloque, esta frontera sería el único espacio terrestre que divide al Reino Unido de la Unión Europea, sino que los residentes también tienen miedo de que se reactive el conflicto que vivieron.

El acuerdo planteado por May ha sido rechazado tres veces por el Parlamento británico, pues de alguna manera mantendría a Irlanda del Norte alejada del resto del Reino Unido.

Ambas partes están de acuerdo en que no debería haber una frontera en la isla de Irlanda, pero aún no se sabe muy bien cómo podrían lograr evitar la separación de ambas comunidades; algo que amenazaría el frágil Acuerdo de Viernes Santo de 1998 que detuvo el conflicto entre los católicos republicanos que quieren que la totalidad de la isla sea para Irlanda, y los protestantes sindicalistas que quieren ser parte del Reino Unido.

Los norirlandeses tienen algo seguro y es que no quieren regresar a los tiempos de “The Troubles” (Los Problemas), como se le llamó a una época de conflictos, que transcurrió entre octubre de 1968 hasta 1998 y causó la muerte de unas 3.500 personas.