A principios de este mes, las relaciones entre Washington y Teherán se deterioraron cuando los Estados Unidos designaron formalmente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica Iraní (IRGC, por sus siglas en inglés) como una organización terrorista extranjera, mientras que Irán tomó represalias al poner en lista negra a todos los militares estadounidenses como terroristas.

El general Qasem Soleimani, comandante en jefe de la Fuerza Quds del IRGC, responsable de las operaciones extraterritoriales, ha criticado la posición de Estados Unidos sobre las negociaciones con Irán, e hizo hincapié en que la República Islámica no participará en conversaciones bajo presión.

«Al ejercer presión económica sobre Irán, Estados Unidos quiere obligarnos a entablar conversaciones con este país … cualquier negociación bajo las circunstancias se rinde a Estados Unidos y nunca sucederá», dijo a la agencia de noticias semioficial Fars.

La declaración se produce justo un día después de que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, sugiriera que el país podría abandonar el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (comúnmente conocido como el TNP) si Estados Unidos continúa intensificando las sanciones contra Teherán.

Este mes de mayo se cumple un año desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Estados Unidos se retiraría del acuerdo JCPOA de 2015 y ordenó que se volvieran a imponer las sanciones a Irán en dos etapas durante el transcurso del año. Según las fuentes de Reuters, Washington ahora está considerando sanciones adicionales contra Irán que se dirigirían a áreas de su economía que no han sido afectadas por las restricciones anteriores.

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