La oposición de Sudán y la junta militar que tomó el poder tras derrocar al presidente Omar al Bashir, el pasado 11 de abril, siguen sin lograr un acuerdo sobre la composición de un consejo que dirija el país en la etapa transitoria. El portavoz del Consejo Militar Transitorio, Shamsaldín Kabashi, informó este lunes, en rueda de prensa, que ambas partes mantienen su postura sobre el número de civiles y de uniformados que debe haber en el «consejo soberano» que gobernará el país.

El Ejército y la oposición de Sudán iniciaron negociaciones para establecer las facultades del nuevo gobierno de transición nacional. Las partes acordaron avanzar en el tema de la configuración de esa autoridad y abordar lo que se considera un tema complejo: la entrega del expresidente Omar Hassán al-Bashir al Tribunal Penal Internacional (TPI), que mantiene vigente un expediente con acusaciones en su contra.

Al exmandatario se le imputa una supuesta decena de cargos por crímenes contra la humanidad, de guerra y genocidio en relación con el conflicto en la occidental región de Darfur, según reportó la agencia Prensa Latina.

Sobre esto, la junta militar no dio respuesta, y varios países africanos se desentendieron del tema. Al parecer, el Ejército ignoró la orden de arresto dictada por el TPI y prefirió aguardar dos años para celebrar elecciones en el contexto de la transición.

Mientras, la oposición presiona con demostraciones callejeras para forzar a los militares a transferir el poder a civiles o al menos establecer un gabinete con los dos componentes, pero aún falta por discutir tanto la proporción exacta de militares y civiles en esa próxima estructura.

Por otra parte, aliados de Al-Bashir cancelaron una marcha por temor a desatar la violencia de los manifestantes. La decisión se tomó tras una reunión con el general Mohamed Hamdan Dagalo, considerado el segundo hombre en importancia del Comité Militar de Transición.

El 17 de abril, frente al cuartel general del ejército en Jartum, manifestantes continuaron reclamando una rápida transición a un gobierno civil en Sudán, incluso después del traslado a la cárcel del expresidente Omar al Bashir, principal motivo de las protestas.

 

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