El proyecto de gasoducto liderado por Rusia Nord Stream 2 puede ahorrar a la Unión Europea unos ocho mil millones de dólares anuales gracias a una caída del 13 por ciento en los costos, según el operador de la empresa.

«Si el gasoducto se completa a fines de 2019 y se lanza en 2020, las familias europeas tendrán acceso al gas natural a un precio más bajo y ahorrarán ocho mil millones de euros al año», dijo la oficina de prensa de Nord Stream 2 AG, como Citado por Izvestia diariamente. «Esto podría suceder debido a la disminución del 13 por ciento en los precios».

El operador destacó que nadie se beneficiaría con el arrastre de los pies sobre el lanzamiento, ya que el acceso a gas natural barato reduciría los precios del combustible en todo el mercado europeo. Según informes, cada día de retraso costará a los ciudadanos europeos y las empresas industriales 20 millones de euros.

Nord Stream 2 es un sistema de tubería doble de 1.230 km (765 millas) diseñado para entregar gas ruso a Alemania y a otros consumidores europeos bajo el Mar Báltico. El proyecto está programado para ser terminado a finales de 2019.

El gasoducto, una empresa conjunta de Gazprom de Rusia y cinco de las principales carreras de energía europeas, está actualmente completado en dos tercios. Se espera que duplique la capacidad del oleoducto existente de 55 mil millones de metros cúbicos por año, y se espera que entre en funcionamiento el próximo año.

El gasoducto ha sido duramente criticado por Washington, que acusó a Alemania y al bloque entero de estar cautivo de las ventas de gas de Rusia. En un intento por empujar el gas natural licuado de EE. UU. Al mercado europeo, la Casa Blanca amenazó con sancionar a las corporaciones por participar en el proyecto Nord Stream 2.

El proyecto también ha sido criticado por los estados miembros de Europa del Este, los países bálticos y Ucrania. Este último expresó su preocupación de que el futuro oleoducto pasaría por alto a Ucrania y privaría a su presupuesto de tarifas de tránsito.

Hasta el momento, Berlín ha rechazado las críticas, destacando que el gasoducto Nord Stream 2 solo contribuiría a la diversidad del suministro de gas a Europa. Sin embargo, Bruselas ha adoptado la llamada Directiva de gas, que fue respaldada por todos los miembros de la UE. La legislación es vista como un intento de poner el controvertido proyecto controlado por Rusia bajo el paraguas regulatorio de la UE.

La semana pasada, el presidente ejecutivo de Nord Stream 2, Matthias Warnig, amenazó con demandar al bloque si al operador no se le permite evitar nuevas regulaciones, que ponen en peligro miles de millones de euros en inversiones.

«La medida sería discriminatoria contra Nord Stream 2 AG como inversor y Nord Stream 2 como su inversión», escribió el máximo ejecutivo en una carta dirigida al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

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