Hubo señales de una nueva diplomacia entre Japón y Corea del Norte el viernes, luego de que se informó al primer ministro japonés, Shinzo Abe, que sugería que una reunión con Kim Jong-un sin ninguna «condición previa» era una posibilidad.

La resolución del problema de los ciudadanos japoneses «secuestrados» por Pyongyang ha sido sostenida durante mucho tiempo por Tokio como un precursor de cualquier posible deshielo en las relaciones entre las dos potencias. Sin embargo, Abe indicó un posible cambio de política durante una entrevista con el periódico Sankei, donde dijo que la única forma de «romper la actual desconfianza mutua» era que ambos líderes se reunieran.

«Es por eso que me gustaría reunirme con él sin establecer condiciones previas y mantener discusiones francas. «Espero que sea un líder que pueda determinar de manera flexible y estratégica qué es lo mejor para su país», dijo al periódico.

La última vez que los líderes de ambos países se reunieron fue en 2004, cuando el padre de Kim Jong-un, Kim Jong-il, se reunió con el Primer Ministro japonés Junichiro Koizumi. No pudieron avanzar en el tema de los secuestrados, lo que resultó en un impasse diplomático que ha perdurado hasta el día de hoy.

Sin embargo, una serie de cumbres entre el actual líder norcoreano y las principales potencias en el último año han dejado a Abe como el único jugador regional que no se ha sentado con él. Hasta el momento, Kim ha celebrado tres cumbres con su homólogo de Corea del Sur, Moon Jae-in, y el mes pasado se sentó con el presidente ruso Vladimir Putin para discutir el comercio bilateral y la desnuclearización.

El powwow más acaparador de titulares ha sido con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Después de una reunión inaugural histórica en Singapur en junio pasado, ambas partes expresaron optimismo luego de acordar respaldar el desarme nuclear completo en la Península de Corea. Sin embargo, una segunda cumbre «fallida» en Hanoi en febrero vio a Kim alejarse de la mesa temprano debido a desacuerdos sobre el levantamiento de las sanciones. Los funcionarios norcoreanos más tarde criticaron a Washington al afirmar que el equipo de Trump utilizó un «enfoque de gángster» en las negociaciones.

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