Uno de los negociadores del lado venezolano fue supuestamente el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien se cree que tuvo un cambio de corazón en el último minuto.

La administración Trump tenía un acuerdo con el ejército de Venezuela de que el presidente Nicolás Maduro sería arrestado durante el intento de golpe de estado de esta semana, informa el periódico español ABC, citando a una fuente del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Al parecer, Washington llegó a un acuerdo con el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, a través de conversaciones telefónicas realizadas durante los últimos meses.

Se dice que Padrino, junto con otros ministros y generales, aceptó los acuerdos redactados por el autoproclamado presidente interino, Juan Guaido. Esta hoja de ruta incluiría un llamado a nuevas elecciones dentro de un mes, una de las principales promesas de Guaido, y el reconocimiento del legislador opositor como el jefe de estado «legítimo e interino».

A su vez, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, un aliado de Maduro, había planeado declarar ilegítimo a la Asamblea Constituyente, una legislatura paralela leal a Maduro convocada por un decreto presidencial en 2017 en desafío a la Asamblea Nacional, que tiene la oposición.

Esta medida, según el informe, permitiría legalmente a los militares notificar a Maduro que él o estaba saliendo del país para Cuba o sería detenido por orden judicial.

Se suponía que los acuerdos se firmarían en la base militar La Carlota en Caracas, desde donde Guaido, el martes, instó a las fuerzas armadas y civiles en una dirección de video a unirse a lo que llamó el último impulso para derrocar a Maduro.

Sin embargo, su intento de golpe no ganó suficiente tracción para derrocar al presidente, y el liderazgo militar expresó su apoyo al gobierno.

Según ABC, los funcionarios de la Casa Blanca no están al tanto de lo que ocurrió el martes, mientras que algunas fuentes aparentemente creen que el golpe fue descarrilado por Padrino, quien se retiró en el último momento.

Por cierto, el enviado especial de Estados Unidos a la república bolivariana, Elliott Abrams, dijo el miércoles que los funcionarios venezolanos de alto rango que habían negociado anteriormente la salida de Maduro habían «apagado su celular».

El jueves, Maduro se reunió con altos oficiales militares, pidiéndoles que repelieran a «cualquier conspirador del golpe». «Nadie puede tener miedo, es el momento de defender nuestro derecho a la paz», dijo en una ceremonia a la que asistieron unos 4,500 militares.

El general Padrino, que también asistió, dijo: «Hemos venido a ratificar nuestra lealtad … al comandante supremo de las fuerzas armadas, que es nuestro único presidente, el presidente Nicolás Maduro».

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