El presidente Recep Tayyip Erdogan ha afirmado que Europa no disfrutaría del mismo nivel de paz y seguridad que tiene hoy si no fuera por la voluntad de Turquía de recibir olas de refugiados procedentes de numerosos países.

«Si los países europeos viven hoy en paz, es gracias a Turquía por albergar a 4 millones de refugiados», dijo Erdogan el viernes, citado por Anadolu.

En 2015, la UE acordó pagar a Turquía 3 000 millones de euros (3,300 millones de dólares) a cambio de viviendas para refugiados y evitar que entren en el bloque. Un año más tarde, se llegó a un acuerdo formal entre Ankara y Bruselas, estipulando que todos los inmigrantes que llegaban ilegalmente a las costas europeas serían devueltos al país de tránsito Turquía.

A cambio, la UE prometió acelerar las deliberaciones sobre el intento de Turquía de unirse al bloque. Como parte del acuerdo, Ankara solicitó € 3 mil millones adicionales para ayudar a hacer frente a la crisis humanitaria.

Las dos partes han discutido exactamente cuántos refugiados acoge Turquía y cuánto dinero necesita Ankara para cuidarlos. Por ejemplo, el año pasado, la UE afirmó que Turquía tenía menos de 2 millones de refugiados, mientras que el gobierno turco insistió en que el número se acercaba a los 4 millones.

A pesar de los mejores esfuerzos de Turquía, en los últimos años, Europa ha sido sacudida por una serie de ataques terroristas, algunos de ellos atribuidos a los extremistas que ingresaron al bloque haciéndose pasar por solicitantes de asilo.

Si bien Ankara y Bruselas se han concentrado en temas que van desde viajes sin visa hasta libertades de prensa, algunos estados europeos han expresado su gratitud a Turquía por su papel en contener la afluencia de refugiados que intentan ingresar al bloque.

«La seguridad de Europa comienza hoy en Turquía», reconoció el ministro de Relaciones Exteriores de Hungría, Peter Szijjarto, en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo turco, Mevlut Cavusoglu, el viernes.

Más de 1 millón de migrantes llegaron a Europa en 2015. Aunque la afluencia se ha desacelerado considerablemente, la crisis ha tensado las relaciones dentro del bloque y ha dado nueva vida a los partidos de derecha y en contra de los establecimientos en toda Europa, que están a punto de obtener beneficios próximas elecciones de la UE.

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