La retórica agresiva de Estados Unidos contra las grandes empresas productoras de petróleo, como Venezuela e Irán, podría potencialmente disparar los precios mundiales del petróleo. Sin embargo, un aumento en el precio del crudo es visto por Washington como una gran amenaza para la política interna.

En abril, la Casa Blanca anunció el vencimiento de las exenciones a las sanciones que había reintroducido previamente contra las ventas de petróleo iraní. El paso fue seguido por el despliegue de un grupo de ataque de portaaviones y un grupo de trabajo de bombarderos en el Medio Oriente, con el objetivo de enviar «un mensaje claro e inequívoco» a la República Islámica y su régimen.

Por otra parte, la administración estadounidense incrementó las sanciones contra Venezuela en un esfuerzo por derrocar al gobierno del presidente Nicolas Maduro e instalar a Juan Guaido, el «presidente interino» respaldado por Estados Unidos. La prohibición está dirigida a la fuente de ingresos clave de Venezuela: las exportaciones de petróleo. La Casa Blanca también instó a las compañías y bancos extranjeros a evitar tratar con PDVSA bajo la amenaza de sanciones secundarias que podrían aplicarse a ellos.

Las sanciones tienen el potencial de aumentar el daño tanto a los países que no les gustan a la Casa Blanca, incluidos Irán, Venezuela y algunos otros, como a todo el mercado mundial de petróleo, según Alessandro Bruno, un experto independiente en asuntos internacionales.

«El riesgo ahora es que un» movimiento «repentino en el Golfo Pérsico, cerca del Estrecho de Hormuz, podría desencadenar una confrontación militar y hacer que los precios del petróleo aumenten a niveles que podrían causar un daño grave a la economía mundial, incluso una recesión global». El analista político dijo en una entrevista con nosotros.

Bruno agregó que los precios globales del crudo, que aún no han superado los $ 75 por barril, pueden verse impulsados ​​por la limitación de las fuentes de suministro debido a las sanciones contra los productores de petróleo. La política de sanciones podría «aumentar los costos de adquisición y reducir los márgenes de refinación, lo que significa que los precios del combustible en la bomba para los consumidores, así como el precio de todos los bienes aumentarán».

Mamdouh Salameh, un economista y profesor petrolero internacional, ve la retórica de Estados Unidos contra Venezuela e Irán como un signo de una superpotencia indispensable cuya indispensabilidad se está erosionando rápidamente.

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