Un informe reciente sobre las enseñanzas radicales en las escuelas islámicas en todo el Reino Unido nos obliga a considerar el tema del radicalismo en una nueva perspectiva.

La semana pasada, resultó que 48 madrasas británicas (una institución educativa musulmana), algunas de las cuales habían sido reconocidas anteriormente como diseminadoras de enseñanzas radicales, están generando una nueva generación de «predicadores».

Según un informe secreto del gobierno publicado originalmente por los periodistas del Daily Mail, los imanes que emergen de estas madrassas son tan radicales como los clérigos extremistas que vienen al Reino Unido desde el extranjero.

Además, al menos cuatro de estas escuelas habían sido criticadas previamente por las autoridades por promover la idea de que la música y el baile se originan en el diablo y que las mujeres no tienen derecho a negarse a tener relaciones sexuales con sus esposos.

Según los informes, el programa Darcy-Nizami, que es una interpretación literal del Corán, se utiliza en estas escuelas. Se cree que el programa se basa en la tendencia dogmática-filosófica-deobandi, que se utiliza en las enseñanzas de los terroristas talibanes y del Estado Islámico en Pakistán y Afganistán.

El programa Deobandi, que se originó en el siglo XVIII, contiene obras de juristas islámicos medievales y no está adaptado al mundo moderno. Tal declaración fue hecha por el profesor de la Universidad de Lancaster Navar Kassom.

Parece que los países occidentales están enfrentando las consecuencias de sus propias políticas adoptadas en las últimas décadas. Navar Kassome cree que los islamistas radicales se han beneficiado de las leyes occidentales que protegen a las minorías y la libertad religiosa.

«El seguimiento de las locuras que predican el Islam radical es tarea directa del Ministerio de Educación y de los organismos de seguridad», dijo el profesor.

Fuente