Un alto impacto de la huelga nacional de 24 horas convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), tuvo la jornada de ayer 29 de mayo. La huelga nacional en Argentina contra la política económica del régimen de Mauricio Macri se realizó ayer miércoles en todo el país sudamericano cuando la CGT activo a sus miembros.

La gente en las principales ciudades de Argentina se despertó ayer miércoles sin transporte público, escuelas o recolección de basura y con bancos cerrados y servicios de salud limitados por la quinta huelga general para sacudir el país.

En Buenos Aires, Córdoba y Rosario, la imagen de calles y estaciones vacías en los medios de comunicación impregnados de huelgas, y no hubo vuelos nacionales o internacionales desde o hacia los aeropuertos más importantes del país, con la excepción de la aerolínea de bajo costo Flybondi, que opera en el aeródromo de El Palomar en la capital y opera en desafío a la solidaridad y como una empresa empleada.

A lo largo de las 24 horas que duró la huelga, la quinta a nivel nacional desde la asunción del régimen de Macri, no hubo servicios legales, clases, vuelos, recolección de basura, bancos, puertos, tiendas y hospitales que solo estuvieron disponibles para necesidades médicas de emergencia.

Además, no estuvieron disponibles los servicios de trenes, autobuses, metro (la red de metro de la Ciudad de Buenos Aires), ni los vuelos. La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) se adhirió a la huelga general.

El efecto de adhesión fue sólido debido a que se unieron de todos los sectores sindicales y especialmente de dos sindicatos clave: los colectivos y los trabajadores del ferrocarril.

Para asegurar el éxito de la huelga, varios piquetes de organizaciones sociales y partidos de izquierda bloquearon el tránsito de vehículos en algunos accesos a la capital argentina.

No hubo marchas, pero si concentraciones por parte del sindicato de trabajadores y de organizaciones sociales y de izquierda, que se manifestaron en las entradas de la ciudad y hicieron un acto en el Obelisco para expresar su rechazo a la Políticas del régimen pro-estadounidense de Macri.

Además, hubo una serie de actos conocidos como las «ollas populares» en diferentes vecindarios como una forma de repudiar la política económica de Macri, que en el último año causó una brecha entre el precio de los alimentos y los aumentos de salarios que alcanza el 21.8 por ciento, según un estudio del grupo de la consultoría del Proyecto Económico.

El llamado a la huelga se basó en el deterioro de la situación económica, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios para la inflación, por un aumento en el salario mínimo y la vida móvil, porque el desempleo crece y la actividad económica decae, porque las tarifas de los servicios públicos son inasequibles para los sectores más vulnerables, entre otras afirmaciones.

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