En la actualidad, el número de inmigrantes ilegales que desafían los rechazos de Finlandia a su solicitud de asilo e incluso las decisiones de deportación se estima en varios miles.

Finlandia puede poner calzado electrónico a los inmigrantes que han rechazado sus solicitudes de asilo, informó el periódico finlandés Helsingin Sanomat.

Si se aprueba, la ley generalmente se aplicará a los inmigrantes, pero especialmente a aquellos que hayan recibido decisiones negativas en sus solicitudes de asilo. La idea del calzado electrónico, en Escandinavia, conocido como «trabas electrónicas», es servir como una alternativa para poner a todos los inmigrantes ilegales en custodia física, una opción reservada para personas consideradas peligrosas para el público. La Ley de extranjería enumera varias condiciones para la detención, incluido el riesgo de fuga, la sospecha de delito o una amenaza a la seguridad nacional. Con el calzado en su lugar, las autoridades aún podrán seguirlos.

La cuestión de si el requisito de «fetters» también se aplicaría a los niños y menores de edad, sigue sin resolverse.

A principios de este año, un informe científico estimó la cantidad de los llamados «inmigrantes sin papeles» que han decidido quedarse en Finlandia sin un permiso de residencia legal o, a pesar de ser rechazados, en 8,000, más que los 4,000 anteriores. Los investigadores atribuyeron al menos parte de la culpa al gobierno, a los municipios, a los ministerios responsables ya la policía, que no ejecutaron adecuadamente las decisiones de deportación.

El tema del calzado digital es parte de las conversaciones gubernamentales en curso en el país nórdico después de que una elección general resultó en un panorama político enmarañado sin un claro ganador.

El requisito de calzado digital ha sido impulsado por los principales partidos de Finlandia, los socialdemócratas y el Partido del Centro. Los partidos juveniles, como los Verdes, la Alianza de Izquierda y el Partido Popular de Suecia se han visto obligados a aceptarlo.

La inmigración es un tema donde las opiniones están más divididas entre los negociadores gubernamentales. Los socialdemócratas y el Centro apoyan una estricta política de refugiados, mientras que los Verdes, la Alianza de la Izquierda y la SFP desean aumentar la cuota actual de 750 personas. Aunque es probable que el futuro gobierno aumente las cuotas, pero no sea tan alto como los partidos más pequeños están presionando.

El líder de los socialdemócratas, Antti Rinne, quien dirige las conversaciones del gobierno y aspira a convertirse en el próximo primer ministro de Finlandia, ha dicho en varias ocasiones que un programa de gobierno está casi listo y por presentarse.

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