Artículo Original: Alexander Kots

No es una sorpresa que el nuevo presidente de Ucrania haya visitado las posiciones avanzadas del Ejército Ucraniano en la zona de la “Operación de Fuerzas Conjuntas” [que formalmente sustituyó a la “operación antiterrorista”, es decir, la guerra en Donbass-Ed]. Antes o después, el comandante en jefe tenía que dejarse ver rodeado de gigantes con metralletas. En realidad, es una actor que ya había ido a Donbass a hacer bolos: había actuado para los “voluntarios”.

Zelensky ha ido a ver las condiciones en las que su ejército protege a toda Europa de Rusia. Y se quedó algo sorprendido con algunas cosas. Por ejemplo, con que los lavabos están en la calle, las camas son más bien camastros y las ventanas están rotas. Las condiciones de los militares deberían ser aceptables, resumió más adelante Zelensky en una reunión con el jefe del Estado Mayor, Ruslan Jomchak y el comandante de la “Operación de Fuerzas Conjuntas” Oleksandr Syrskiy.

Como subrayó la Administración Presidencial de Ucrania, el comandante en jefe visitó ese día la ciudad de Schastye y un puesto de vigilancia en las trincheras de Stanitsa Luganskaya: “las posiciones enemigas más cercanas están a 400 metros”, especificó por alguna razón la Administración Presidencial.

Tengo una ligera idea de dónde están esas posiciones, las he visto desde las posiciones de los soldados de la RPD. Y puedo decir con certeza que esas trincheras están a unos tres minutos de paseo de las viviendas civiles más cercanas. Muchos han notado que, al ir a la guerra, el presidente no se ha vestido de camuflaje como lo hacía su predecesor y llegó vestido con un pantalón y una camisa sobre la que se puso el chaleco antibalas. Muchos opinan que es una señal de que el nuevo jefe de Estado es ajeno al militarismo. Y eso quiere decir que es presidente de la paz (recuerdo que es así como se autodenominaba Poroshenko).

Pero, después de charlar con los militares en la línea del frente, el “presidente de la paz” habría ido a visitar a los residentes locales. Habría ido a ver si sus ventanas están rotas, si tienen suficiente para comer, si los ataques de los “separatistas” les molestan. Sería un acto normal de relaciones públicas y un acto humano. Al fin y al cabo, no solo le han votado los hombres de uniforme sino los residentes de Donbass que están cansados de una guerra que no empezó Zelensky.

Pero Zelensky no fue a verles. Puede que porque le podrían haber preguntado por sus palabras en el discurso de investidura: “no tengo miedo de tomar decisiones complicadas, estoy dispuesto a perder popularidad y, si es necesario, sin dudarlo, estoy dispuesto a perder mi puesto para que llegue la paz”. Pero la paz no ha llegado pese a que el presidente dio la orden al jefe del Estado Mayor de que cesara el fuego. Aquí hay una incompleta lista de las hazañas del Ejército Ucraniano solo en la RPD la primera semana de la presidencia de Zelensky:

-55 ataques en 19 localidades con uso de artillería de 122mm, mortero de 120mm y 82mm, ametralladoras, lanzagranadas, ametralladoras de gran calibre y armas ligeras.

-15 ataques de artillería, 209 proyectiles de 122mm; 104 de 120mm.

-La noche después de la partida de Zelensky, los soldados ucranianos utilizaron drones para lanzar una granada y una mujer de 70 años resultó herida por múltiples fragmentos de metralla en la cabeza, las manos y medio cuerpo.

No se trata de si la actividad del Ejército Ucraniano aumenta o desciende. Esto es la rutina normal en Donbass, que el presidente de Ucrania debería avergonzarse al conocer. Y si continúa ignorando el contacto con los residentes comunes de las líneas del frente, está condenado a perder el apoyo del electorado que votó por la paz y normalización de las relaciones con Rusia. Algo que Zelensky rechazó en cuanto fue investido.

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