El director general de la corporación estatal rusa Rostec, Sergei Chemezov, describió como «competencia desleal» las declaraciones de los Estados Unidos sobre la incompatibilidad del sistema antiaéreo ruso S-400 con los estándares de la OTAN.

«Ellos [Estados Unidos] intentan presionar, ni siquiera a nosotros sino a nuestros socios, forzándolos a no firmar contratos con Rusia y no comprar equipos militares, lo que es una competencia desleal», dijo Chemezov en una entrevista con la televisión rusa NTV.

Señaló que lo que Estados Unidos quiere es imponer sus propias armas.

Estados Unidos declaró que el sistema de misiles antiaéreos S-400 no es compatible con los estándares de la OTAN y amenazó con imponer sanciones a Turquía si compra ese sistema a Rusia.

Estados Unidos ha señalado en varias ocasiones que, de otro modo, podría suspender el proceso de venta a Turquía de los nuevos cazas del F-35 de los Estados Unidos.

Turquía, que es uno de los participantes en el programa internacional de EE.UU. para el desarrollo del caza F-35, ha declarado repetidamente que el S-400 no representa una amenaza para el F-35 de EE.UU. y que Ankara no renunciará a sus planes para adquirir el sistema ruso.

El S-400 (SA-21 Growler en la clasificación de la OTAN) es capaz de derribar dispositivos aéreos de tecnología furtiva, misiles de crucero, misiles balísticos tácticos y táctico-operacionales.

Con un alcance de hasta 400 kilómetros, el equipo ruso puede destruir objetivos en alturas de hasta 30 kilómetros.

Aunque es un sistema de defensa, el S-400 está infligiendo más y más daño político al país de América del Norte que se opone por todos los medios a sus ventas internacionales.

Por lo tanto, el columnista Piotr Akopov, que escribe para el medio de comunicación rusos Vzglyad, afirma que ante los fracasos que Estados Unidos está sufriendo en sus intentos por evitar las ventas de estos sistemas de defensa aérea, el S-400 ya puede describirse como un arma geopolítica.

Además, son un buen indicador de cómo está cambiando el equilibrio de fuerzas en el ámbito político internacional, especialmente después de que se promulgó la Ley contra los adversarios a través de las sanciones (CAATSA).

Señaló que con la ayuda de esta ley sería posible limitar las ventas de armas rusas en el mercado internacional, especialmente cuando se trata de aliados de Estados Unidos en el campo de las máquinas de guerra, señala Akopov.

Según él, la presión ejercida por esta ley ahora obliga a los países a elegir y dar la espalda a los Estados Unidos. Obviamente, esto inflige graves daños a la imagen del país norteamericano, ya que estos rechazos se hacen públicamente en respuesta al ultimátum de los Estados Unidos.

Actualmente, esta situación se puede observar en tres países simultáneamente, dice el columnista: en Turquía, India e Irán.

«Por lo tanto, la política de oposición abierta a las ventas de S-400 hace que los Estados Unidos se inflijan daños a sí mismos y no a Rusia», dijo.

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