El cuestionado exjuez Sérgio Moro, ministro de Justicia y Seguridad Pública, podría explicar hoy ante el Senado de Brasil el intercambio de ilegales y comprometedores mensajes que salieron a la luz pública y ponen en duda su imparcialidad.

De asistir, Moro, quien condenó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por supuestos actos de corrupción, sería escuchado en la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), en la cual estuvo en marzo para exponer sobre el paquete anticrimen enviado al Congreso.

La presidenta de la comisión, Simone Tebet, precisó que el exmagistrado fue invitado y decidió comparecer ante el Senado tras ser informado de que la CCJ inevitablemente votaría los requerimientos presentados por los parlamentarios que desean atender sus argumentos.

Es decir, el ministro procuró anticiparse a la convocatoria del Congreso y ponerse a disposición de los senadores en dos fechas posibles: 19 y 26 de junio.

De acuerdo con la titular de la CCJ, la audiencia con Moro será abierta a los 81 senadores que deseen participar y no solo a los miembros de la comisión.

Recientemente el sitio digital The Intercept publicó tres reportajes sobre inéditas conversaciones de Moro con fiscales de la operación anticorrupción Lava Jato para incriminar a Lula.

Las revelaciones del grupo de periodistas, liderados por el bloguero, abogado y comunicador estadounidense Gleen Greenwald, revelan como la Lava Jato no resulta una acción jurídica, sino una operación política fuera de la ley.

The Intercept denuncia que las conversaciones entre Moro y el procurador Deltan Dallagnol, al frente de la Lava Jato, ‘demuestran que el ministro se ha entrometido en el trabajo del Ministerio Público -lo que está prohibido- y fue bien recibido, actuando de manera informal como un auxiliar de la acusación’.

Tales conversaciones fueron obtenidas por el portal a través de una fuente anónima.

Se espera que si Moro asiste a la sesión también estén presentes parlamentarios con posiciones críticas contundentes.

Algunos consideran que el comportamiento del exjuez resulta antiético y pone en jaque y duda las decisiones dictadas en el período en que estuvo al frente de la 13 corte federal criminal.

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