La visita recientemente concluida a Venezuela de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, tuvo lugar en un clima que no era favorable para la oposición política local.

Las tensiones acumuladas días atrás por la revelación de un complot de corrupción sobre fondos asignados a supuestos propósitos humanitarios, fueron el preludio de la llegada de la ex Presidenta de Chile, quien, como parte de su agenda, mantuvo reuniones con representantes del gobierno y sectores en su contra.

Días antes, el ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, había presentado pruebas que vinculaban al líder opositor Juan Guaidó con una compleja red de delincuentes para la apropiación ilegal de fondos, revelada con datos proporcionados por la inteligencia colombiana a PanAm Post.

La campaña de golpe de estado, comandada desde el 23 de enero por el autoproclamado «Presidente» con el apoyo de los Estados Unidos, enfrenta de esta manera una de las pruebas más claras de sus verdaderas intenciones de poder después de sus fallidos llamamientos a la deserción masiva de los militares y la baja popularidad de sus lideres

El escándalo de corrupción no sorprendió al gobierno y mostró que la famosa ayuda humanitaria fue saqueada por la oposición, aseguró el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien describió la red de corrupción como una burla de Washington.

La derecha venezolana se burló totalmente de Estados Unidos al asignar esos recursos para financiar sus operaciones en la frontera con Colombia y Venezuela, y se robó a sí misma, agregó.

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