A pesar de su ilegitimidad e ilegalidad, Estados Unidos y otros países poderosos recurren, cada vez con más frecuencia, a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales (MCU) para alcanzar objetivos políticos y económicos.

Así lo constataron la víspera los participantes en el ‘Seminario Internacional sobre las MUC y sus impactos’, organizado aquí por las Misiones Permanentes de Cuba, Irán y Venezuela.

Para sus deliberaciones, el evento contó con intervenciones del canciller venezolano, Jorge Arreaza, y del Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre MCU, Idriss Jazairy.

Contribuyó a las deliberaciones un panel de expertos, moderado por Ignacio Ramonet e integrado, además, por Alfred de Zayas, Experto Independiente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para la Promoción de un Orden Internacional Democrático y Equitativo (2012-2018).

El exsecretario general de la Organización Consultiva Legal Asiático-Africana, Rahmat Mohamad, el jurista William Schabas y el antropólogo social y periodista austríaco, Leo Gabiel, realizaron también presentaciones.

Entre los temas abordados resaltó el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra La Habana, vigente desde hace casi seis décadas, a pesar de ser rechazado cada año por la totalidad de la comunidad internacional, con los únicos votos en contra de Estados Unidos e Israel.

La retirada de Washington del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní y sus crecientes sanciones contra Teherán, así como la feroz agresión desatada en todos los frentes contra Caracas fueron ejes de las discusiones.

Al aumento sin precedentes de esas medidas, las cuales afectan hoy a una veintena de naciones, se refirió Jazairy en su discurso, en el cual calificó de ‘asombroso’ el incremento ‘de sanciones unilaterales para librar una guerra económica en los países’.

‘Vemos titulares en diarios que describen nuevas sanciones unilaterales dirigidas contra uno u otro país’, dijo el funcionario quien precisó que en ocasiones están camufladas con el lenguaje de defensa de los derechos humanos, aunque siempre tienen un efecto contrario.

En el comunicado conjunto leído por el embajador iraní, Kazem Gharib Abadi, los países organizadores de la cita destacaron el liderazgo de Estados Unidos en ese ‘comportamiento ilegal’, y lo acusaron de usar las MUC como un instrumento para impactar o forzar un cambio en la política de otro Estado.

En tal sentido, en el texto se destaca que desde 1984 Estados Unidos impuso más de 27 diferentes regímenes de sanciones sobre varios países y sólo entre 2009 y 2015 penalizó a diferentes bancos con 13 mil millones de dólares en siete naciones.

De Zayas, por su parte, dijo que bajo ninguna circunstancia puede ser esgrimida la Carta de la ONU para autorizar medidas coercitivas unilaterales, incompatibles en general con principios del derecho internacional.

La necesidad de un monitoreo riguroso de los daños causados por las MUC, entre ellas las sanciones económicas y bloqueos, para denunciarlas sistemáticamente ante instancias nacionales e internacionales fue una de las sugerencias sobre las cuales hubo consenso entre los panelistas.

A ese aspecto se refirió Ramonet, en el resumen de los debates, y Arreaza, quien en declaraciones a Prensa Latina, destacó el llamado del seminario a emprender acciones más concretas frente a las MUC, convocatoria válida no sólo Venezuela y otras víctimas de esas acciones, sino también -dijo- para todos los países.

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