El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió reanudar las conversaciones nucleares con Pyongyang en las próximas semanas luego de una reunión histórica improvisada con Kim Jong-un en la Zona Demilitarizada (DMZ) entre Corea del Norte y Corea del Sur.

«Acabamos de tener una muy buena reunión con el presidente Kim», dijo Trump a los reporteros después de dejar al líder coreano el domingo.

Kim y Trump han estado en negociaciones sobre el programa nuclear de Corea del Norte durante meses. En junio de 2018, los dos líderes celebraron una cumbre histórica en Singapur, en la que ambos expresaron su compromiso de desnuclearizar la península coreana. Sin embargo, su próxima reunión en Vietnam en febrero de 2019 fue interrumpida luego de que Pyongyang solicitó el alivio de las sanciones impuestas a Corea del Norte por razones humanitarias, y Trump se negó.

El domingo, durante una cumbre apresuradamente dispuesta entre los dos, el hielo parece haberse roto finalmente. Trump y Kim acordaron que cada uno designará un «equipo» de negociación para trabajar juntos en los detalles de un futuro acuerdo. Los equipos en cuestión comenzarán a trabajar durante las próximas dos o tres semanas, y el equipo de los Estados Unidos estará encabezado por el representante especial para Corea del Norte, Stephen Biegun.

Sin embargo, Trump enfatizó que no estaba planeando apresurarse a ningún acuerdo con Pyongyang.

La velocidad no es el objeto. Nadie sabe cómo van las cosas … Estamos buscando hacerlo bien.

Los dos países han fallado repetidamente en alcanzar un acuerdo, ya que Washington ha exigido la «desnuclearización» completa de Pyongyang, mientras que Corea del Norte ha pedido un alivio total de las sanciones.

Horas antes de la reunión del domingo, Trump también dejó en claro que Pyongyang no debería esperar ningún alivio inminente de las sanciones. Desaprueban «cierta química» entre los dos estados principales, Washington no tiene «ninguna prisa» para aliviar las restricciones.

Mientras tanto, hay una división relacionada con Corea del Norte dentro del propio campo de Trump. Después de que Pyongyang lanzó misiles de prueba en mayo, luego de una pausa de dos años en los lanzamientos, los de línea dura de la política exterior de Estados Unidos, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton y el Secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo, se apresuraron a criticar el acto como una violación del derecho internacional. Trump, sin embargo, intentó tocar una melodía diferente, y tuiteó que tales incidentes preocupan a «algunos de mi gente, pero no a mí».

Pyongyang, por su parte, ha llamado a Bolton un «fanático de la guerra» que trabaja para destruir la paz en lugar de mantenerla. Corea del Norte también señaló que le gustaría ver a Mike Pompeo reemplazado por alguien más cuidadoso y «maduro» en las conversaciones. Si se involucra nuevamente en conversaciones nucleares, la «mesa será pésima», advirtió.

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