China y Estados Unidos acordaron, en el marco de la cumbre del G20 en Osaka, Japón, reiniciar las consultas económicas y comerciales sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, luego de las fricciones comerciales desde el año pasado.

La relajación de las tensiones comerciales entre China y los Estados Unidos no fue una gran sorpresa, ya que es una creencia común que una guerra comercial no abordará los puntos conflictivos entre las dos partes, solo el diálogo puede hacerlo.

Las tácticas de máxima presión no funcionarán cuando se trata de resolver disputas comerciales entre dos economías principales. Hay un solo camino para llegar a un acuerdo entre China y Estados Unidos: el diálogo y la cooperación.

El reciente escenario fuera de pista solo ha puesto de manifiesto la naturaleza y la importancia de las relaciones de las dos economías más grandes del mundo.

China y los Estados Unidos, después de décadas de participación en todos los frentes, están tan interconectados que es simplemente impráctico e imposible desenmarañarlos. Nadie lo sabe mejor que las empresas estadounidenses que confían en el mercado chino para la producción y las ventas. Cualquier intento de romper los lazos económicos y comerciales de los dos países será doloroso e infructuoso.

Las fricciones comerciales de China-EE.UU. han provocado inquietud en los mercados de capital globales, han interrumpido las cadenas industriales de las multinacionales y han afectado el crecimiento económico de ambos países y del mundo en general.

El Banco Mundial redujo sus pronósticos de crecimiento económico global para el 2019 y 2020 en junio, mientras que los datos de la Conference Board (Junta de Conferencia) mostraron que la confianza de los consumidores de los EE.UU. cayó en junio al nivel más bajo desde septiembre del 2017, ya que las mayores tensiones comerciales aparentemente hicieron mella en el sentimiento del mercado.

Es por eso que la voz en contra de las tarifas adicionales ha sido tan fuerte en los Estados Unidos, particularmente entre la comunidad empresarial.

La lección debe ser aprendida. Las voces en el interior de los Estados Unidos y las preocupaciones globales deben ser escuchadas.

Por supuesto, la tregua no significa necesariamente que un trato sea inminente. Pero después de tantas rondas de conversaciones, así como las medidas de ojo por ojo, los Estados Unidos deberían saber mejor que antes los principios y la postura de China, y ahora ambos tienen más experiencia y están mejor equipados para manejar sus divergencias.

Aún queda mucho trabajo por hacer. Puede ser necesario tener una mentalidad abierta, paciencia e incluso compromisos para llegar a un acuerdo basado en la igualdad y el respeto mutuo. La historia muestra que los dos países siempre pueden navegar por aguas turbulentas y seguir avanzando.

Los huesos rotos curados, si están bien colocados, se hacen más fuertes. Mientras China y los Estados Unidos mantengan el diálogo, hay esperanza de un acuerdo equilibrado y un vínculo más sólido. Por favor, manténganse en el camino y sean sinceros.

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