La visita del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a China el martes muestra que las relaciones bilaterales entre las dos naciones están floreciendo y que sus intereses están alineados, dicen expertos en Turquía.

«La importancia de la visita del presidente turco es que muestra claramente que los dos países que comparten importantes intereses económicos y comerciales se encuentran en un diálogo ininterrumpido de alto nivel», dijo a Xinhua, Altay Atli, un académico de la universidad Koc de Estambul.

«Es de suma importancia que las dos naciones se entiendan», dijo el experto en Asia-Pacífico y especialmente en China.

Como preludio de sus conversaciones en Beijing, Erdogan y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieron el mes pasado en el marco de la quinta cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Fomento de la Confianza en Asia en Dushanbe, Tayikistán, y discutieron las futuras áreas de cooperación.

Durante esa reunión, Xi dijo que valora mucho las relaciones entre China y Turquía y está dispuesto a trabajar con Erdogan para traducir la amistad bilateral en confianza mutua y abrir nuevos capítulos para promover la relación de cooperación estratégica entre China y Turquía.

Erdogan también destacó la importancia de los lazos bilaterales. Hablando en el aeropuerto de Ankara el mes pasado antes de su partida a la cumbre del Grupo de los 20 (G20) en Osaka, Japón, Erdogan dijo que su país valora su asociación estratégica integral con China.

«Vemos la necesidad de mantener un diálogo sólido con China para la estabilidad del sistema multilateral de comercio», agregó el líder turco.

«Hay un interés común sustancial en el rol en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) donde Turquía está especialmente interesada en proyectos de infraestructura y energía», dijo Atli.

El experto mencionó cómo China acordó desarrollar conjuntamente los negocios de aerolíneas y telecomunicaciones con Turquía en el marco del BRI.

Los observadores también destacaron el apoyo brindado por el gobierno chino cuando la economía turca se vio gravemente afectada por la crisis monetaria del año pasado después de casi una década de fuerte crecimiento.

Cuando el valor de la moneda turca se redujo en más del 40 por ciento el verano pasado, China prestó 3,6 mil millones de dólares estadounidenses para financiar proyectos de infraestructura en Turquía, un salvavidas para programas en curso.

«Para Turquía, las relaciones con China son relaciones de oportunidad cuando los proyectos se basan en intereses comunes y son racionales para ambas partes», remarcó Hasim Turker, investigador principal del Centro para Estudios Asiáticos del Bósforo (BAAM) con sede en Ankara.

Turker dijo a Xinhua que Turquía, como puente entre Europa y Asia, ocupa una posición estratégica en el BRI, que describió como «una iniciativa muy importante para Turquía».

Señaló que, si bien los países europeos estaban realmente muy ansiosos por unirse a este proyecto interregional, «Turquía no tiene el lujo de no ser parte activa de él», ya que reformaría las futuras rutas comerciales.

Los expertos también expresaron la esperanza de que China pueda aumentar su inversión extranjera directa (IED) en Turquía.

«Esperamos que China construya fábricas en Turquía y produzca y agregue valor, eso es lo que Turquía necesita en este momento», enfatizó Atli.

La IED representaría una alternativa no hegemónica a las instituciones monetarias occidentales, con las que Turquía ha tenido relaciones problemáticas en el pasado, y ayudar a Ankara en su hora de necesidad reforzaría las relaciones de apoyo mutuo entre los dos países en desarrollo, dijeron los expertos.

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