El líder de la seguridad nacional del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, John Bolton, prometió «romper los lazos» entre La Habana y Caracas con sanciones al petróleo y otras exportaciones después de que una empresa petrolera italiana se retirara bajo presión.

El Departamento de Estado de EE. UU. Ha levantado las sanciones de la compañía petrolera con sede en Italia PB Tankers, y lo elogió por tomar medidas para «garantizar que sus buques ya no fueran cómplices de apoyar al antiguo régimen de Maduro».

La compañía fue sancionada en abril junto con otras tres personas, acusadas por los EE. UU. De ayudar al gobierno de Maduro en el transporte de petróleo desde Venezuela, incluso a Cuba. La inclusión en la lista se produjo como un golpe inesperado para PB Tankers, que dijo que estaba «conmocionado y preocupado» por el desarrollo, al tiempo que se comprometió a cumplir con las demandas.

Mientras que la firma italiana cedió ante la paliza de los EE. UU., Washington impuso sanciones a Cubametales, una empresa estatal cubana. En una declaración el miércoles, el Departamento de Estado lo calificó como un «facilitador principal de las importaciones de petróleo de Venezuela» por su intento de violar el bloqueo económico de Estados Unidos.

Al parecer, Bolton se enorgullecía de que las empresas acosadas negaran los servicios a Venezuela, y tuitearon que Estados Unidos «continuará tomando medidas» para poner fin a lo que denominó un esquema de «petróleo por represión».

«Continuaremos cortando los lazos entre Cuba y Venezuela que contribuyen a la represión», escribió.

Cuba ha denunciado las nuevas sanciones como un intento de entrometerse ilegalmente.

«Estados Unidos no tiene derecho a imponer medidas unilaterales a entidades de Cuba ni a ningún otro país que negocie con Venezuela», escribió el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Eduardo Rodríguez.

La administración Trump se ha empeñado en frenar la estrecha cooperación entre Venezuela y Cuba, que junto con Rusia, China, Turquía y varias otras naciones latinoamericanas, tomaron el lado de Maduro en la actual agitación política.

Washington ha acusado a La Habana de desempeñar un papel «desestabilizador» en América Latina, y en Venezuela, en particular, golpeándolo con rondas de sanciones por negarse a abandonar a su principal aliado.

Bolton llegó tan lejos como para afirmar que el ejército venezolano desertaría de Maduro al autodeclarado «presidente interino» Juan Guaido si los cubanos «dejaran que lo hagan».

Bolton nunca ha sido tímido acerca de las verdaderas intenciones de los Estados Unidos en Venezuela, alentando abiertamente el cambio de régimen al tiempo que afirma que Guaido disfruta del «apoyo público abrumador» después del fallido intento de golpe de Estado, una afirmación que no envejeció bien considerando que el estancamiento entre el gobierno de Maduro y La oposición sigue en curso.

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