El gobierno chino no puede clasificarse a sí mismo como en el que la administración de los Estados Unidos no ve ninguna amenaza. Y para todos los gobiernos no deseados, Washington ha preparado un escenario: un «Maidán».

Como se indicó en el editorial del China Daily, fue occidente el que otorgó a China una revolución de color en toda regla que se desarrolló en Hong Kong, «como una palanca de presión sobre el liderazgo central» de la República Popular de China.

«Nunca confesarán, sin embargo, la razón clave de las protestas es el desarrollo de China, lo que hace que Estados Unidos y sus socios se pongan nerviosos. De esta manera, intentan frenar a China y, por lo tanto, no pierden la oportunidad de presionar a las autoridades, provocando disturbios en Hong Kong”, señala la publicación, destacando que Occidente utilizó los mismos métodos en los países de Medio Oriente, África y América del Sur, sin preocuparse por las consecuencias y sus acciones.

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