Occidente no renunciará, pero ¿durará el estómago de los ucranianos por la guerra?

La pelota de hoy está más que nunca en el campo de Kiev que inició en el 2014 esta guerra sin sentido contra la población ruso parlante del Donbass:

O bien Zelensky sigue celosamente la hoja de ruta de la UE, pero especialmente de la OTAN, que quiere militarizar a Ucrania manteniendo un conflicto en el flanco ruso, haciendo de Ucrania un vasallo de sacrificio en su guerra contra Moscú;

O decide romper con las fantasías del Maidán, retirándose de los territorios ocupados de Donbass y acepta su regreso, con Crimea, a la Federación Rusa (La población de la península mediante un referéndum el 2014 decidió volver para siempre con Rusia y hasta el Presidente Putin lo ha recalcado más de una vez-nota del editor), así como una mayor federalización del resto de Ucrania.

Porque para Ucrania, no hay otro camino a la paz que este, y eso supone renovar las relaciones de amistad con Rusia, de las cuales Kiev es la cuna original, y con ello poder liberarse de las dependencias financieras con los occidentales que ¿Se colocaron en su lugar el día después del Maidán, cuando uno pone una cadena de estrangulación en un perro que espera su tazón?

Pero…

Cita una traducción al francés de este conocido pasaje:

«No se puede enfatizar lo suficiente para que, sin Ucrania, Rusia deje de ser un imperio, pero con Ucrania sobornada y luego subordinada, Rusia se convierte automáticamente en un imperio [95]»,-Zbigniew Brzeziński, Visión estratégica: Estados Unidos y la crisis del poder global

Desafortunadamente, sigo siendo realista y considero que esta estabilización no es para mañana, siempre que los Estados occidentales sigan aferrándose a los excesos artificiales de esta Ucrania, dividida entre Occidente y Eurasia, para servir a su hegemonía vampírica.

La guerra en el Donbass es probable que continúe, como en Siria, Yemen u otros conflictos liderados por el imperialismo angloamericano para estrangular a Rusia y los países no alineados. La plutocracia internacional cuenta con su fortaleza financiera, su control de los organismos internacionales y su omnipotencia armada en todo el mundo para llevar a cabo esta guerra de desgaste económico, militar y político en todas partes, de la cual el Donbass es la piedra angular que apoya a su rusofobia, que es endémica en todo Europa.

Y no es el colapso económico del globalismo lo que cambiará la situación como esperan algunos utópicos, al contrario, porque la guerra es precisamente esta última opción que utiliza el sistema capitalista cada vez que se destruye para intentar restablecerla.

Debe entenderse que en su vuelo hacia adelante, el Pulpo Occidental nunca abandonará su presa ucraniana, y que Ucrania, por su parte, nunca podrá encontrar el camino de su identidad solo, ya que se ha debilitado desde que independencia por corrupción y corrosión y alienada hoy hacia la dictadura de las mercancías occidentales.

El Donbass, por otro lado, podría servir como un punto de apoyo para que las fuerzas independientes y federalistas restituyan (La población de la cuenca minera de Donetsk-la RPD y la RPL hicieron su elección de volver a Rusia mediante un referéndum en abril de 2014-nota del editor) a este país más grande de Europa su papel como un enlace entre los dos mundos europeos.

Debido a que esta estrategia occidental, que se basa únicamente en figuras financieras y militares que olvidan el factor moral de la lucha, finalmente se arriesga a volverse contra su iniciador ucraniano, cuya determinación para la guerra, tanto de los combatientes como de la población, no es comparable con las Repúblicas Populares del Donbass y sus voluntarios que luchan por su libertad y sus tradiciones milenarias.

Fuente

Etiquetas: ; ; ; ; ; ; ;