El factor político asociado con la presión de los Estados Unidos está obligando a los países de la UE a criticar e incluso boicotear la construcción del gasoducto Nord Stream-2, pero las consecuencias de tal enfoque pueden costarles en un futuro próximo.

Esto fue dicho por el ex jefe de la oficina del Canciller Federal de Alemania, Ronald Pofalla.

Según él, el sabotaje del Nord Stream-2 resultará en una catástrofe para los estados europeos, ya que ellos, incluyendo a Alemania, iniciaron un programa para abandonar el carbón en el sector energético. En este sentido, los países deberían cambiar gradualmente a fuentes de energía más respetuosas con el medio ambiente, y el primero en la lista es el gas. No solo no tiene un impacto serio en el medio ambiente, sino que también es extremadamente beneficioso.

El político recordó que para 2038, Alemania cambiaría por completo a recursos energéticos amigables con el medio ambiente, y para entonces Nord Stream 2 tendría una importancia estratégica, ya que suministraría gas a las centrales eléctricas alemanas.

Un enfoque hostil de la construcción, como señala Pofalla, tiene motivos puramente políticos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en los próximos años el gasoducto se convertirá en la arteria principal de toda Europa, sin la cual no podrá suministrarse electricidad.

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