El secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, rechazó hoy la presencia de su par de Unidas Podemos (UP), Pablo Iglesias, en un eventual Gobierno de coalición.

En una entrevista concedida a la cadena televisiva privada La Sexta, Sánchez consideró que un gabinete en el que estuviera el líder de la izquierda española no funcionaría y ‘estaría paralizado por las propias contradicciones internas’ de ese Ejecutivo.

El político socialdemócrata fue incluso más allá en sus argumentos y aseveró que ‘el principal escollo’ para un hipotético Gobierno PSOE-UP es precisamente la incorporación de Iglesias al mismo.

Entre las razones para vetarlo mencionó las supuestas desavenencias que mantiene con el también secretario general de Podemos en cuestiones como el conflicto separatista en Cataluña y la posición de UP a favor del derecho a decidir de esa comunidad autónoma.

‘Iglesias habla de presos políticos y yo necesito que confíe en la democracia española’, señaló el actual mandatario en funciones en alusión a los líderes catalanes en prisión desde hace más de año y medio por su papel en el intento de secesión de esa región española.

Explicó que puede permitirse ‘el lujo de tener a un vicepresidente’ que ‘por lealtad’ lo único que haga ante una crisis en este asunto sea ‘mirar para otro lado o silenciar’.

No obstante, afirmó que su oferta para que entren en el Consejo de Ministros miembros ‘cualificados’ de Unidas Podemos seguirá en pie hasta la próxima semana, cuando se someterá a la investidura en el Congreso de los Diputados.

Aclaró que no se refiere a ‘tecnócratas ni burócratas’, sino a personas de ese partido cualificadas que puedan ocupar carteras en la futura administración conjunta.

‘Si la investidura sale fallida, ya no habrá oferta’, advirtió Sánchez, ante la posibilidad de que decida volver a presentarse como candidato a la presidencia del Gobierno si fracasa en su primer intento.

Los socialistas fueron la lista más votada en las elecciones generales del pasado 28 de abril al conseguir 123 de los 350 escaños en la Cámara Baja, pero se quedaron lejos de la mayoría absoluta (176 asientos) para formar un gabinete en solitario.

Para garantizar su permanencia en el poder, el secretario general de la centenaria organización socialdemócrata debe obtener el respaldo de 176 diputados o más en la primera votación de la sesión de investidura, programada para el martes 23 de julio.

De no lograrlo, el Congreso celebrará dos días después (el 25 de julio) un segundo sufragio, en el que el aspirante a la presidencia apenas requiere una mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra.

De ahí que precise del apoyo de UP (42 escaños) y de otras fuerzas regionales para mantenerse otros cuatro años en el gubernamental Palacio de la Moncloa, después de que las dos principales formaciones de la derecha descartaron avalar su investidura.

Si antes del 23 de septiembre no hay un nuevo Gobierno, se convocarían automáticamente nuevos comicios en noviembre, que serían las cuartas en cuatro años.

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