El lunes, las autoridades turcas ordenaron a los refugiados sirios no registrados que abandonaran la ciudad más grande del país, Estambul, para el 20 de agosto.

En una declaración escrita, la oficina del gobernador de Estambul pidió a los refugiados sirios que estaban registrados en algún otro lugar de Turquía que abandonaran la ciudad y regresaran a sus lugares de registro para el 20 de agosto.

El comunicado dice que los que no obedezcan la orden serán transferidos por la fuerza de acuerdo con las directivas del Ministerio del Interior turco.

Más de 547.000 sirios registrados viven en Estambul, mientras que Turquía alberga a unos 3,6 millones de refugiados sirios en su territorio, una enorme carga para un país acosado por una economía en crisis.

La oficina del gobernador declaró que Estambul ahora está cerrada a más registros, y señaló que todos los inmigrantes ilegales sin registro o con el estado de protección temporal están siendo capturados y deportados en los esfuerzos del país para contrarrestar la migración irregular.

«Podemos entender por la declaración que los funcionarios turcos han aumentado sus medidas para hacer frente a la creciente población en Estambul de una manera más decidida», dijo a Xinhua Metin Corabatir, director del Centro de Investigación de Asilo y Migración con sede en Ankara.

La oficina del gobernador también pidió a los refugiados que llevaran consigo permisos de carretera, ya que los controles se llevarán a cabo continuamente en las estaciones de autobuses y trenes de la ciudad, los aeropuertos y todos los demás servicios de transporte.

En el 2016, Turquía impidió que los refugiados sirios que habían estado en el país bajo el estado de protección temporal dejaran sus lugares designados sin permiso.

«A pesar de la regulación, los refugiados han estado acudiendo en masa a las ciudades más grandes de Turquía, como Estambul, donde existen oportunidades de empleo más importantes que en cualquier otro lugar del país», dijo Corabatir.

Dijo que también hay razones políticas detrás de las últimas medidas, ya que los discursos de odio contra los refugiados sirios han aumentado en el país.

«Pero no debemos olvidar que estas personas no son criminales y que vinieron a Estambul para ganarse la vida aquí y enviar algo de dinero a sus familiares», comentó, y dijo que las deportaciones deben llevarse a cabo de manera humanitaria.

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