Arabia Saudita e Irán no tienen relaciones diplomáticas formales, y es poco probable que la situación cambie para mejor, ya que ambos ven al otro como grandes competidores para la influencia en el Medio Oriente.

Irán está listo para dialogar si Arabia Saudita también está lista, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif.

«Si Arabia Saudita está lista para el diálogo, siempre estamos listos para un diálogo con nuestros vecinos», dijo el miércoles, según lo citado por la agencia estatal de noticias IRIB.

«Nunca hemos cerrado la puerta al diálogo con nuestros vecinos y nunca cerraremos la puerta al diálogo con nuestros vecinos».

Las relaciones entre Riad y Teherán se han caracterizado por una creciente grieta sectaria y rivalidad política en los últimos años. Arabia Saudita se ha convertido en un líder del mundo árabe sunita y se ha alineado más con los Estados Unidos durante la última década, mientras que Irán, una nación predominantemente chiita que también busca el dominio regional, ha forjado lazos más estrechos con Rusia y China.

Los dos países no tienen relaciones diplomáticas oficiales, que cesaron a principios de 2016 después del incendio de la embajada saudí en Teherán durante las protestas contra la ejecución del clérigo chiíta Nimr Baqir al-Nimr en Arabia Saudita por cargos de instigar disturbios.

Arabia Saudita acusa a Irán de apoyar a las milicias hutíes, que luchan contra la coalición sunita liderada por Arabia Saudita en Yemen, y patrocinan el terrorismo en Medio Oriente. Riad, a su vez, es acusado de apoyar a los militantes islamistas en las regiones fronterizas de Irán. Ambos niegan acusaciones mutuas.

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán por la actividad nuclear y el terrorismo también ha afectado las relaciones entre Arabia Saudita e Irán. Arabia Saudita, junto con Israel, fue uno de los oponentes más fuertes del acuerdo nuclear de 2015, y como tal respaldó la decisión de Donald Trump de abandonarlo el año pasado.

El principal diplomático de Irán, Zarif, arremete regularmente contra lo que él llama «B-Team», una compañía de líderes que apoya la «campaña de máxima presión» de Estados Unidos contra Irán. El príncipe heredero saudita Mohammad bin Salman es nombrado como uno de ellos.

Las relaciones entre Riad y Teherán empeoraron en mayo luego de una serie de ataques en la región. Mohammad bin Salman culpó públicamente a Irán por el ataque de junio contra dos petroleros en el Golfo de Omán, mientras que otro miembro de la realeza saudita acusó en mayo a Teherán de haber ordenado un ataque con drones Houthi en las estaciones de bombeo de petróleo sauditas. Irán negó cualquier participación en ambos casos.

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