Según los informes, Israel aprobó planes para la construcción de 6,000 nuevas unidades de colonos en Cisjordania ocupada, en flagrante desafío a la protesta internacional por las políticas de expansión de asentamientos del régimen de Tel Aviv en los territorios palestinos.

Funcionarios israelíes dijeron el miércoles que el gabinete del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había aprobado permisos para 6,000 nuevas unidades para colonos en la llamada Área C de Cisjordania.

El área es la división más grande en el territorio ocupado, ya que comprende el 60 por ciento de la tierra y está bajo el control militar israelí.

El liderazgo palestino rechazó el anuncio de construcción, y el Ministerio de Relaciones Exteriores palestino lo llamó «evidencia de la oscura mentalidad colonial de las reglas en Israel y que ignora todas las resoluciones de las Naciones Unidas, el derecho internacional y los acuerdos firmados».

El anuncio se produjo antes de una visita del enviado del presidente Donald Trump al Medio Oriente y yerno Jared Kushner a Israel como parte de una gira regional.

El mes pasado, Estados Unidos celebró una conferencia en Bahrein, durante la cual dio a conocer parte económica del «acuerdo del siglo» de Trump. Ese evento fue boicoteado por los palestinos y todos los partidarios de la causa palestina.

Estados Unidos afirma que el plan tiene como objetivo resolver el conflicto israelo-palestino.

Las revelaciones recientes dicen que bajo el acuerdo de Trump, los bloques de asentamientos en Cisjordania, que son ilegales según el derecho internacional y la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, permanecerán bajo el control del régimen israelí y se expandirán para llegar a otros asentamientos aislados.

El liderazgo palestino ha rechazado la diplomacia estadounidense, diciendo que la administración Trump está sesgada hacia Israel.

Netanyahu dice que Israel mantendrá los asentamientos que ha construido en los territorios palestinos ocupados bajo cualquier acuerdo con Palestina.
Alrededor de 600,000 israelíes viven en más de 230 asentamientos ilegales construidos desde la ocupación israelí de 1967 en los territorios palestinos de Cisjordania y Jerusalén Oriental al-Quds.

Los palestinos quieren que Cisjordania sea parte de un futuro estado palestino independiente con Jerusalén Este al-Quds como su capital.

La última ronda de conversaciones entre israelíes y palestinos colapsó en 2014. Entre los principales puntos conflictivos en esas negociaciones se encontraba la continua expansión de los asentamientos de Israel en los territorios palestinos.

La administración Trump ha adoptado una postura dura contra los palestinos. En agosto del año pasado, la administración Trump anunció que recortaría millones de dólares en apoyo a la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA).

También se han reducido millones de dólares en ayuda a los palestinos para proyectos en Cisjordania y la asediada Franja de Gaza, incluidos los hospitales en Jerusalén Este al-Quds.

El año pasado, Estados Unidos también trasladó su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén al-Quds, reconociendo a esa ciudad como la «capital» de Israel. Ramallah se ha negado a participar en cualquier negociación liderada por Estados Unidos con el régimen israelí desde entonces.

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