Rusia ofreció anteriormente a Estados Unidos descartar sus planes para el despliegue de los misiles, anteriormente prohibidos por el ahora nulo Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), prometiendo responder en especie.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia anunció los planes de Moscú para monitorear las actividades de Estados Unidos en el desarrollo y despliegue de misiles terrestres de corto y mediano alcance. El ministerio agregó además que si ocurren tales despliegues, Rusia tomará medidas de respuesta destinadas a garantizar la seguridad del país.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova, reiteró la promesa anterior de Moscú de no desplegar sus misiles a menos que Estados Unidos despliegue el suyo propio y pidió a Washington que se una a la promesa voluntaria.

«Una vez más, hacemos un llamado a Washington y sus aliados para que ejerzan un enfoque responsable y se unan a esta moratoria, fomentando así la previsibilidad en las esferas política y militar», dijo.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó previamente al Ministerio de Defensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la inteligencia rusa que comenzaran a estudiar los esfuerzos de los Estados Unidos para desarrollar armamentos, prohibidos anteriormente por el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) del que los Estados Unidos se retiró el 2 de agosto. Putin señaló que Rusia no desplegaría armas similares, cuando las obtenga, en lugares donde los misiles estadounidenses de corto y mediano alcance no están presentes.

El presidente ruso declaró además que Moscú no puede contentarse con las afirmaciones de Washington de «intenciones amantes de la paz» y tendrá que responder recíprocamente, una vez que los misiles previamente prohibidos sean desarrollados y desplegados por Estados Unidos. Putin acusó a la Casa Blanca de ser responsable del colapso del tratado y advirtió que puede conducir a la «reanudación de una carrera armamentista sin control».

Washington abandonó el tratado en agosto después de anunciar planes para hacerlo en febrero de 2019. Estados Unidos afirmó que Rusia había violado el acuerdo con uno de sus misiles y lo usó como pretexto para deshacerse del INF. Moscú negó los reclamos, ofreciendo a Washington todos los documentos sobre el misil en cuestión, pero fue en vano.

Rusia también tenía preguntas sobre el cumplimiento de los EE. UU. Y suspendió sus obligaciones convencionales en julio de 2019. A saber, Moscú señaló el despliegue de Aegis Ashore en tierra, algo que podría ajustarse para lanzar misiles Tomahawk. Además de esto, Rusia tuvo problemas con el uso por parte de Washington de misiles y drones de objetivos de alcance intermedio, que se incluyen en la descripción de armas prohibidas según el INF.

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