El acuerdo de zona segura que Turquía y EE.UU. concluyeron en medio de la amenaza de Ankara de una operación militar transfronteriza contra la milicia kurda respaldada por Washington está lejos de bloquear el surgimiento de un estado kurdo en el noreste de Siria, dijeron analistas.

Las delegaciones militares turcas y estadounidenses acordaron el miércoles establecer un centro de operaciones conjuntas en Turquía para coordinar y administrar una zona segura planificada en el territorio de los kurdos en Siria.

«Este acuerdo no es un paso que solucione las preocupaciones de seguridad de Turquía», dijo Ali Er, un ex general del ejército, a Xinhua.

El establecimiento de un estado kurdo bajo el control de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), la milicia kurda que Ankara ve como terroristas, se está realizando paso a paso, dijo Er.

Hasta el momento no está claro cómo el acuerdo bloqueará la aparición de una entidad estatal dominada por el YPG en el noreste de Siria, una importante preocupación de seguridad para Ankara.

Gracias al apoyo militar estadounidense durante la guerra siria, el YPG ha establecido dos cantones autónomos auto declarados en la parte oriental del río Éufrates a lo largo de la frontera turca.

El gobierno turco expresó su satisfacción con el acuerdo. El ministro de Defensa, Hulusi Akar, sin dar más detalles, dijo que las opiniones de la parte estadounidense sobre la zona segura se acercaron a las de Turquía durante las conversaciones.

No hay nada en el acuerdo que impida que Washington continúe sus actividades para establecer un Kurdistán controlado por el YPG en el área, dijo Cahit Armagan Dilek, director del Instituto de Turquía del siglo XXI con sede en Ankara.

Ambos analistas acordaron que una posible operación militar turca en el YPG ha sido diferida al menos a medio plazo por el acuerdo.

Sin embargo, el presidente Recep Tayyip Erdogan dijo el sábado en un mensaje publicado con motivo de Eid al-Adha, o Festival del Sacrificio, que Turquía agregaría este mes otra victoria a su «cadena de victorias que los turcos tuvieron en el mes de agosto en la historia», sugiriendo una operación militar.

Ankara considera que el área controlada por YPG a lo largo de su frontera es una amenaza existencial, y teme que el surgimiento de una zona kurda autónoma en Siria pueda sentar un precedente para sus casi 20 millones de kurdos.

Los analistas están preocupados de que Washington pueda usar el acuerdo como una táctica dilatoria, como es el caso de Manbij controlado por el YPG en el norte de Siria, mientras continúa armando a estos últimos.

El canciller turco, Mevlut Cavusoglu, advirtió que no se toleraría ningún intento de Estados Unidos de retrasar el proceso, lo que implica que Ankara respondería con una operación militar.

Turquía ha criticado mucho a Washington, que, teme, puede estar tratando de forjar un estado kurdo en Siria, por su enorme suministro de armas pesadas para el YPG.

Ankara dice que la milicia kurda debe entregar sus armas pesadas a Washington.

Los escasos detalles proporcionados por las partes sobre el acuerdo no revelan cómo se han resuelto las preocupaciones de seguridad de Turquía.

Este acuerdo no establece una zona segura sino una zona de desescalada de 5-6 km de profundidad donde el YPG simplemente se volverá invisible, sostuvo Dilek.

Hasta el momento, Ankara ha exigido que la zona segura llegue hasta 32 km de profundidad dentro del territorio controlado por los kurdos desde su frontera, mientras que Washington dice que la zona debe tener una profundidad de 5 a 14 km.

Según se informa, Washington había propuesto anteriormente una zona segura de dos niveles. El YPG no tendría presencia en los primeros 5 km de la zona desde la frontera turca y retiraría sus armas pesadas de una franja de tierra adicional de 10 km de profundidad.

Turquía parece haber renunciado a la idea de una operación militar y contentarse con patrullas conjuntas que se espera que las tropas turcas y estadounidenses realicen en la zona segura planificada, declaró Er.

Estados Unidos puede continuar armando al YPG fuera de la zona segura, subrayó.

Según el acuerdo, las preocupaciones de seguridad de Turquía serán abordadas por «la rápida implementación de medidas iníciales».

Se establecerá un centro de operaciones conjuntas en Turquía para coordinar y gestionar el establecimiento de una zona segura que Turquía describe como un corredor de paz.

Dilek advirtió, sin embargo, que un centro de operaciones conjuntas servirá como una herramienta crítica para que los EE.UU. mantengan controlados los posibles movimientos de Turquía en Siria, así como retrasarlos y bloquearlos.

Bajo el acuerdo de zona segura, también se harán esfuerzos para que los sirios desplazados en Turquía regresen a sus hogares hacia el territorio controlado por el YPG.

Turquía alberga oficialmente a más de 3,6 millones de sirios, y se estima que al menos varios cientos de miles de ellos provienen del territorio controlado por el YPG.

El único beneficio tangible de Turquía en el acuerdo es la posible transferencia de cientos de miles de sirios, árabes, turcomanos y kurdos desplazados a la zona segura, dijeron los analistas.

A Turquía se le dará una parte de la reconstrucción de viviendas en la zona segura después de que se haya logrado la desescalada, dijo Dilek.

«Pero esto también podría llevar a Ankara a dialogar con el YPG, que es el objetivo final de Washington», agregó.

Turquía quiere que la zona segura, donde se obligará a la milicia YPG a irse, esté bajo su control, una demanda a la que, según los informes, Estados Unidos no había aceptado en negociaciones anteriores.

En cambio, se podrían colocar puestos de observación en varios lugares a lo largo de la zona segura donde los soldados turcos servirían con tropas de las fuerzas de coalición lideradas por Estados Unidos en Siria y realizarían patrullas conjuntas en el área.

Ankara siempre ha tratado de convencer a Washington de establecer conjuntamente una zona segura, amenazando al mismo tiempo que no toleraría la presencia del YPG a lo largo de su frontera.

Ankara dice que el YPG es la rama siria del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que ha estado luchando por un Kurdistán autónomo, si no independiente, en el sureste predominantemente kurdo de Turquía.

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