El líder de la República Popular y Democrática de Corea, Kim Jong-un, supervisó personalmente la prueba de fuego de una nueva arma que tuvo lugar el 10 de agosto, informó el domingo la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA).

La agencia de noticias Yonhap informó anteriormente, citando al Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur que Pyongyang había lanzado lo que se cree que son misiles balísticos de corto alcance en la costa este. Los proyectiles fueron disparados desde la ciudad de Hamhung y volaron alrededor de 400 kilómetros (249 millas) a una altitud máxima de 48 kilómetros antes de caer al Mar de Japón. En particular, el Consejo de Seguridad de la ONU ha prohibido a la República Popular y Democrática de Corea desarrollar su programa de misiles balísticos.

Según la KCNA, los científicos de defensa de la RPDC crearon un nuevo sistema de armas y, al recibir un informe sobre él, Kim ordenó a los militares que lo probaran de inmediato.

Según los informes, el jefe de estado de la República Popular y Democrática de Corea supervisó personalmente la prueba desde un sitio de lanzamiento. Después de la prueba de fuego, Kim habría expresado una gran satisfacción de que su país hubiera desarrollado otra arma nueva.

La agencia no reveló ninguna característica del arma, solo señaló que, según Kim, se había desarrollado para adaptarse al terreno del país.

Más tarde, la agencia publicó una declaración de Kwon Jong-gun, director general del Departamento de Asuntos Estadounidenses del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC, en el que critica los continuos ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur, que Pyongyang dice que desencadenó su movimiento para reanudar el lanzamiento de misiles. En particular, el diplomático calificó los ejercicios como un impedimento para las conversaciones intercoreanas.

«Dado que el ejercicio militar nos pone claramente como enemigos en su concepto, deberían pensar que un contacto intercoreano en sí mismo será difícil de hacer a menos que pongan fin a dicho ejercicio militar o antes de que den una excusa plausible o una explicación sincera para realizar el ejercicio militar», decía el comunicado.

La prueba del sábado es el segundo lanzamiento realizado por Pyongyang durante la semana pasada y el quinto lanzamiento desde el 25 de julio. Pyongyang describe los lanzamientos como una advertencia a Corea del Sur y Estados Unidos para que detengan sus simulacros, lo que Kim dice que viola el acuerdo de junio de 2018 entre él y el presidente Donald Trump de cesar dichos ejercicios.

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